Vargas Llosa, el ilustre derechista

Diferentes personas de nombres desconocidos, en La Patria de Colombia, La Rioja y La Opinión de España, El Heraldo de Barranquilla, Excelsior de México; y el ilustre derechista Mario Vargas Llosa, cliente de El Comercio del Perú y, desde luego, divulgada con júbilo en La Prensa de Managua, dieron a conocer rabiosas diatribas contra Daniel Ortega. Seguirán. Más aún, ya siguieron con idéntica rabieta.

Por Diario La Primera | 11 ago 2008 |    

Llama la atención que todos estos artículos fueron publicados los días 3 y 4 de agosto. Semejante coincidencia – a nivel mundial – es la confirmación de algo atrozmente deliberado, cuyos fines están vinculados a la derecha mundial y a endulzar el oído de la derecha nicaragüense. Y, seguro, a los intereses yanquis de que el FSLN pierda las próximas elecciones municipales. De tal modo que el titular del diario nicaragüense: “Mario Vargas Llosa revive caso de Zoilamérica”, fue revivido a escala planetaria.

Mario Vargas tiene, se lo dije textualmente hace varios años mirándolo a los ojos, “un lucero en la frente y un pedazo de noche en la conciencia”. Es asombrosa la calidad de sus escritos pero no asombran a nadie los cagones de sus odios contrarrevolucionarios.

El famoso novelista, protegido por su fama, denigra, repite calumnias, a sabiendas de estar al margen de toda acusación jurídica. Dice: “Esta alianza (referida al supuesto pacto Ortega-Alemán) mafiosa y antinatura de una supuesta izquierda y otra supuesta derecha, ha permitido la desnaturalización de la justicia, sentando las bases de una nueva dictadura…”.

Se deleita con dislates impúdicos cuando se sabe, hasta en el último rincón de la tierra de Darío, que son falsas. Pareciera ser, en sus descripciones, que está escribiendo un nuevo capítulo del Elogio de la Madrastra.

Sus terribles acusaciones se publican en Nicaragua sin temor a represalias de la “nueva dictadura”.

Y además, si partimos de algo inobjetable: lo que no es de izquierda es de derecha y viceversa, lo dicho por Vargas significa que el FSLN es derecha y el partido Alemán es izquierda – en este manuscrito el sabio Mario Vargas ignora que el FSLN, liderado por Daniel Ortega, se enfrentará en las próximas elecciones municipales con el partido liberal dirigido por Arnoldo Alemán – y lo dice alguien que, por unos minutos, dijo estar con la revolución y por décadas inagotables en el extremo más extremo de la ideología conservadora.

Vargas Llosa no sólo es enemigo de Daniel Ortega, lo es de Fidel Castro, de Hugo Chávez y del indio Evo Morales. Vargas Llosa es admirador de Bush y, ahora, está uribezado hasta la coronilla. Explota con su buena prosa a los pies de todas “las dictaduras” de izquierda y llega hasta el éxtasis elogiando a “las democracias” de derecha.

Es mentiroso. Dice: “miles de nicaragüenses se manifestaron el miércoles 16 en las calles de Managua para pedir la renuncia del presidente Daniel Ortega”. Nadie le informó al peruano que esos ciudadanos llegaron a 4 mil. Ignora, con inaudito cinismo, que tres días después –el 19 de julio- se reunieron 300 mil sandinistas para apoyar al dirigente nicaragüense y al FSLN.

Su antisandinismo es más antiguo que la revolución popular sandinista, su antifidelismo se inicia en algún oscuro momento de su vida donde, según se afrma, estuvo de por medio una gran cantidad de dinero de un premio internacional, su antichavismo y su odio a Evo Morales tiene, además de sus piadosas comuniones ideológoicas, una fuerte calentura racista. Para quienes no lo saben, Mario Vargas Llosa es blanco hasta en el dedo gordo del pie derecho, y odia a los cholos de su país, a quienes no les perdona no haber votado por él.

Oí decir –juro que es verdad- a un familiar cercano al escritor: “El Perú no es digno de un hombre como Mario. Este país de cholos miserables no está a su altura”, Por eso él, ahora, es “español” como se le conoce en el Perú, por haber renunciado a la ciudadanía de Túpac Amaru y haber obtenido la de Francisco Franco.

A Mario le brota como viruela la derecha en algunos escritos y en su mirada oscura. Se parece, en muchos sentidos, a Sergio Ramirez, sobre todo en la arrogancia de sus ademanes aunque, para ser honesto, no en la calidad literaria de sus escritos.

Los libros del excelente novelista se siguen vendiendo, pero Mario Vargas, en términos políticos, es un cadáver en el Perú. ¡Paz a sus restos!


    Tomás Borge

    Tomás Borge

    Opinión

    Embajador de la República de Nicaragua