Valdés y el 100%

Óscar Valdés dice que no va Cajamarca para no exasperar los ánimos, pero que no necesita de la licencia social de Santos o Arana para seguir ejerciendo como premier.

Por Diario La Primera | 13 jun 2012 |    

Tampoco puede ir a Cusco, donde los ánimos ya están suficientemente exasperados y menos a Espinar donde la gente le recordaría inmediatamente su papel en las vejaciones sufridas por su alcalde Mollohuanca.

Y es posible que poco a poco se sumen más lugares donde no pueda llegar este lamentable citador de Basadre que cree que el sentido de la obra del historiador tacneño se reduce a tres insultos: podridos, congelados, incendiarios, y no un intento de interpretación de nuestro pasado y del fracaso de las élites.

Hay varias zonas en las que todavía se llora a los muertos de Valdés (doce) y donde su nombre debe evocar los momentos más ingratos. Pero este premier, con licencia de Ollanta y Nadine para decir y hacer lo que ha dicho y hecho durante seis meses, cree efectivamente que gobierna para el 100% y no para los que estuvieron con Ollanta en las elecciones.

Es una matemática singular que opone el 31% de la primera vuelta, que recibió las ofertas directas y concretas del candidato, y el 52% de la segunda que se unió para cerrarle el paso al fujimorismo, al 100% que, supuestamente, es el que apostaba por el estatus quo político y económico y que por eso mismo se aterrorizaba ante el candidato Humala.

Si a lo largo de los últimos cinco años se discutió la Constitución de 1993, el modelo económico, la dependencia de la actividad extractiva, la exclusión social de millones de peruanos que no se benefician del crecimiento productivo, esto carece ahora de relevancia porque al presidente se le ocurrió poner al frente de sus ministros a un “pragmático” que no oculta su admiración por el dictador de los 90 y por el “orden” que se alcanzó en ese período valiéndose de la mano dura, la infiltración y el sabotaje.

Valdés, quien hizo sus mejores negocios durante la dictadura y que hace tiempo que se gana la vida como proveedor de empresas mineras, debe pensar que se tiene que gobernar para gente como uno, que es la que progresa y hace progresar al país.

Un tipo que carece de conexiones materiales o emocionales con las que fueron las principales batallas de Ollanta Humala para llegar a la presidencia, es explicable que alcance tanta sinceridad como para recomendarle a su superior olvidarse de su época de luchador y candidato.

Lo que significa que ya tenemos al miembro del gobierno dispuesto a traerse abajo las hipocresías de la “Hoja de Ruta” versus “la Gran Transformación”, la segunda vuelta en oposición a la primera, cuando aquí se trata de administrar un Estado que ya tiene la trayectoria hecha.

Este hombre peculiarmente crudo en sus declaraciones, le quita los disfraces al actual gobierno. Pero lo más interesante es que se pueda seguir sintiendo que ejerce autoridad cuando tiene tantos sitios prohibidos de visita que ya pronto tendrá que atrincherarse en Lima y que con tan poca vergüenza recurra a la Primera Dama y al Presidente para que den algún aire adicional a su cada vez más precaria posición de primer ministro.

Tal vez en la cabeza del exinstructor de Ollanta Humala esté una idea militar de que se puede mandar aunque la tropa te repudie si tienes el respaldo del comandante o de su esposa. Eso que pasa en los cuarteles.


    Raúl Wiener

    Raúl Wiener

    POLITIKA

    Analista