Vacúnate contra esa falsa Lima

La doble moral en la Lima 2009 está regocijante, estigmatizada y llena de salud.

| 30 setiembre 2009 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 669 Lecturas
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Me pregunto dónde están las féminas, las feministas, las femi-nihilistas y las otras también, al escuchar a ese Jaime del Canal 2 insultar públicamente a Viviana Rivasplata ¿Acaso para el “Tío Horrible” (Bayly, creo que se apellida), el hecho de que sea rubia, modelo, bella, nais, y heterosexual da visa para ‘trapear’ con la modelo? Si fuera atacada, por ejemplo, la señora Dina Páucar, la gente ya lo hubiese ‘crucificado’ por patán. Qué el tío “H”, padre de familia de varias mujercitas, tenga dicha abusiva vileza mediática nacional merece un enjuague con ortiga de clavitos tipo 9 milímetros ¿Dónde está el ANDA? ¿Manuela Ramos? ¿Ministerio de la Mujer? Quién le da su estate quieto a ese sarampión de talk show que finalmente cayó en Miami. Esta Lima de moral siamesa es ideal para sus constantes vilipendios: mientras le peguen a la chica ‘plástica’ que estuvo con el ex hombre de su ‘Señito’, no hay nada mejor. Y si es sobradita, mejor, háganla astillas. En Lima, la operación lenta muerte de una sola moral funciona sin roche. Vacúnate, broder. Detéctalo con estetoscopio malapalabrero: Ciertos jóvenes sufren, sin saber de su papelón, de la “ollantanoia”, o ese relincho de caballería al escuchar la palabra ‘nacionalista’; teikirisi, emos geeks, tomen aire; el cáncer (Vargas Llosa dixit) tiene cura cuando se trata a tiempo. “Mistura”, la segunda feria gastronómica peruana -donde no se dejaba entrar sin el pago de 20 soles; la pobreza no entra- es otro ejemplo. Resulta que si lo criticabas eres antiperuano; pero si Gastón Acurio dice que debería ser más accesible a la mayoría de la población, es el príncipe perfumadazo y uno se queda de criticón mismo salido de la casa del tacu tacu trash. Cierta Lima (quiero pensarlo así) está más decadente que de costumbre: por más que el modelo Arnie Hussid tiene a los medios de comunicación para no irse del país, genera, gracias a ello, una lástima cursi; en la otra orilla, están los miles de peruanos deportados por delitos en otros países que, sin tanto tachos en la cara, seguramente nos darían cátedra de nuestras falsas morales.


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Luis Torres Montero

Malas palabras

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