Una reforma de transporte urgente

La racha de accidentes con saldos lamentables, que angustia y llena de incertidumbre a la ciudadanía limeña y agrava el problema de la inseguridad, confirma la urgencia de que la reforma del tránsito y el transporte acelere su ejecución, por parte de la Municipalidad de Lima Metropolitana.

Por Diario La Primera | 13 oct 2012 |    

Ha sido particularmente extremo y lamentable el caso de un camión descontrolado que embistió una modesta escuela y echó abajo con el impacto el muro externo del centro educativo, lo que pudo costar vidas de los pequeños alumnos, salvados realmente de milagro.

Accidentes de ese nivel de gravedad confirman la pertinencia y la necesidad de apurar la reforma que nuestro gobierno metropolitano tiene decidido llevar adelante y que es obstaculizada y demorada por un sector minúsculo de patrones del transporte que antepone sus intereses a los de la ciudad, al rechazar un reordenamiento que pondrá fin al caos y la precariedad en los que están sumergidos el transporte y el tránsito de la ciudad.

Resulta inadmisible que ese pequeño sector pretenda hacer prevalecer sus intereses, contrarios al bienestar general y a la necesaria modernidad que requiere una gran urbe como Lima.

Más grave aún es que esa oposición irracional e injustificada cuente, por animadversión y sectarismo político, con el apoyo de algunos altavoces mediáticos de la regresión que también ponen su dogmatismo por encima de los intereses de la ciudad y de sus habitantes, los que exigen soluciones a sus grandes problemas, entre los que tiene un lugar destacado el que motiva el presente comentario.

Pero, además, el sabotaje de la minoría que se opone al progreso y a la convivencia civilizada que Lima anhela, ha sido condenado con el sucesivo fracaso de los paros del transporte público convocados contra la reforma.

Ese fracaso evidencia que la gran mayoría de los transportistas están de acuerdo con el reordenamiento que también les será beneficioso porque les permitirá trabajar en condiciones de seguridad y formalidad de las que ahora están privados por la situación de salvaje caos existente.

Nadie puede ya dudar de que la reforma del transporte y el tránsito urbano constituye un clamor general, como lo han evidenciado diversas encuestas, incluyendo una reciente que considera que llevarla adelante es la mejor decisión que ha tomado la Alcaldesa, junto a la de trasladar a los comerciantes de La Parada al moderno Mercado Mayorista de Santa Anita.

Corresponde, por tanto, respaldar esas medidas, por encima de diferencias políticas que deben expresarse en los espacios adecuados y que deben quedar de lado, cuando los intereses de nuestra querida Lima están en juego.


    Arturo Belaunde Guzmán