Una ‘potable’ Fénix en San Isidro

Por las inmediaciones del centro cultural La Católica, andaba un ‘malapalabrero’ con gafas de sol bajo el húmedo invierno limeño. “La protección UV es contra el mal de ojo”, dijo, explicándole a una dama visiblemente contrariada por el aspecto del muchacho.

Por Diario La Primera | 23 ago 2008 |    

Con la gorra para atrás y el polo de Alianza Lima, se puso su casaca nipona, adquirida de un chalaco mofletudo que la hizo de obrero en el país del Sol Naciente. En San Isidro, donde los autos audis y los iPhone 3G pululan cerca de un campo de golf, el ‘malapalabrero’ seguía esperando a un amigo. De pronto, una Fénix se estacionó a pocos metros de él. La chica policía es de baja estatura, cara pequeña, y unas piernas que inflaban el elástico pantalón caqui. Y sus botas altas, el fetiche consagrado para cualquier transeúnte ‘nicolás arriola’. Evidentemente, era una chola power a propulsor. Oh my god, mejor que Cati Caballero: ésta es de carne y hueso. Al verla, se acordó del mercado de las frutas, en La Parada, donde se quedó ensimismado por las curvas de una ‘pera gigante’, segundos antes de que un estibador le golpeara la canilla. Con los mismos ojos perversos, con ese iris cansado de primeras planas de diarios con calatas, se quedó boquiabierto frente a la motorizada. La fémina, de unos 23 años, limpiaba su moto con la disciplina de una masajista. Su pistola y cinturón, en la mente del joven, son unas poleas sadomasoquistas dignas del catálogo más sórdido del sótano de Polvos Azules. El faltoso le hizo el floro y le ligó. Que no se diga el nombre de la mujer. Menos el número de su celular, resaltado con flechas en la libreta del aliancista. Se sabe que será la mejor abogada de San Juan de Miraflores. Y que el helado prometido, en pleno invierno limeño, se volvió alta ‘crema’.


    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

    Malas palabras

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