Una larga y dura espera

Esta es la diaria afirmación que los litigantes nos hacemos en el Perú, en especial las 28 familias por el caso “Utopía” al tener que sobrellevar siete años y medio de un proceso que hace tiempo debió de haber terminado. Por ello la mayúscula desaprobación del Poder Judicial, acarreando que los pocos que cumplen honestamente sus labores, tengan que cargar con el desprestigio por culpa de unos cuantos.

| 19 noviembre 2009 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
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Cual imaginario guión de una película siniestra, las operaciones de compra venta de los fallos judiciales se hacen tanto en ciertos grandes estudios de abogados como en la inmediaciones de las calles que circundan al “palacio de la injusticia”, convertida esta en una irremediable pandemia, que contamina tanto al que recibe como a quien la otorga, una grave situación que el sistema hace poco por remediar. Así, esto llega al extremo que jueces y fiscales no piensen y menos entiendan lo que es perder a un hijo/hija, ni se imaginan lo que el destino, sin distingo alguno, a uno le pueda lamentablemente deparar.

Diariamente leemos opiniones y artículos de profesionales que presentan alternativas y propuestas, las que caen en saco roto. Salir del abominable sistema por el que tenemos que transitar, implicaría una razzia de jueces, fiscales, secretarios, relatores y adjuntos, que son el motor, la gasolina y el aceite, éste último vocablo hoy tan de moda con don Bieto, para que la maquinaria funcione. Hasta ahora no entienden, porque no les conviene, que una buena justicia cuesta, pero una mala cuesta muchísimo más.

Los familiares de las 29 víctimas de la tragedia del 20/7/2002 hemos hecho lo indecible y continuaremos, pero es injustificable que el expediente de Percy North, para determinar si el delito fue culposo o doloso se encuentre hace tres años en la Sala Penal de la Corte Suprema y el dictamen sobre el tema, duerme en la Fiscalía Suprema, habiéndose vencido para su expedición todos los plazos.

Hemos logrado que el caso de Allan Azzizolahoff sea debidamente notificado al interfecto y publicado los edictos por la Corte Superior, esperando que devuelvan el expediente a la Sala Constitucional y Social de la Corte Suprema para que se pronuncie. Ahora ya no hay más excusas y ojalá los señores vocales se percaten el significado de las familias que lo único que pedimos es se nos haga ¡¡JUSTICIA!!


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Luis Delgado-Aparicio Porta

Opinión

Colaborador