Una improvisación mayor

El pasado 10 de setiembre, el diario oficial El Peruano daba cuenta de la creación del Colegio Mayor Secundario Presidente del Perú, señalando que reunirá a los mejores estudiantes de los tres últimos años de la educación secundaria, en un número de entre 900 y mil.

| 05 noviembre 2009 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 617 Lecturas
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Más allá de las desafortunadas resonancias presidencialistas en la elección del nombre propuesto para esta institución, y del sesgo centralista que supone su funcionamiento exclusivo en Chaclacayo, Lima, nos preguntamos si su creación, súbitamente anunciada por el Presidente en su último mensaje de Fiestas Patrias, fue decidida en concordancia con orientaciones educativas antes anunciadas como política de Estado por el propio Presidente.

Me refiero, obviamente, al Proyecto Educativo Nacional al 2021, entregado por el Consejo Nacional de Educación, la primera de cuyas seis orientaciones estratégicas propone “lograr una educación básica que asegure igualdad de oportunidades y resultados educativos de igual calidad para todos, y cierre las brechas de inequidad educativa”. No es mala idea pensar en la creación de elites –o “masas críticas”, como dirían algunos-, pero, definamos entonces las políticas de Estado en el sector educativo –suponiendo que, en efecto, las hay- incorporando explícitamente esa orientación y proponiendo medidas coherentes con ella, como sería la atención prioritaria de la Educación Superior, tema absolutamente ausente en la agenda del actual gobierno.

Lo que percibimos es, más bien, ausencia de tales definiciones, es decir – y para variar-, improvisación. ¿Señales de ello? No sólo ocurre que el Colegio Mayor no se menciona, y ni siquiera se alude, en el mencionado Proyecto Educativo Nacional, aprobado por el Ministerio de Educación en el 2007.

En ninguna parte del presupuesto de dicho ministerio para el 2010 se incluye partida alguna para el funcionamiento de tal Colegio. Y tampoco existe un reglamento oficial que nos dé elemental idea de su estructura institucional o curricular, o (considerando que las clases se iniciarían allí el 1 de marzo próximo) de los criterios y mecanismos para la selección de sus alumnos o docentes (un colegio de elite supone docentes de elite).

Dijo el Presidente que congregaría allí a los mejores maestros, ¿los retirará, por tanto, de los colegios en que se hallan, dejando a estos más desamparados aún?). Lo único que sabemos, de la lectura de El Peruano, es que tendría que funcionar sí o sí; es decir, como sea;… interesante modo de proponer la constitución de una elite académica; tal vez sea por eso que el partido gobernante carece en absoluto de ella.


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Zenón Depaz Toledo

Opinión

Columnista