Una encuesta golpista

Ipsos Apoyo acaba de descubrir que para la mayoría de peruanos el golpe del 5 de abril de 1992 fue una “medida necesaria”. Un 47% pensaría así contra 38% que opina lo contrario, y 15% que no piensan nada.

| 03 abril 2012 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.9k Lecturas
1997

Algo más, todos los niveles socioeconómicos, según la encuesta, excepto el E (los más pobres) aprobarían el golpe; y en el B, que se supone es el corazón de la clase media ilustrada, los que creerían en la necesidad de cerrar el Congreso e instaurar la dictadura llegarían a 54%, contra 33% que estimarían que fue innecesario.

La segunda interrogante apunta a saber qué pasaría si a los encuestados les tocara volver 20 años atrás, en cuyo caso un 37% aprobaría volver a realizar un golpe y un 50% desaprobaría. Aparente corrección de la primera opinión que, sin embargo no impide que el paquete de preguntas que viene seguidamente se ocupe de indagar las circunstancias en las que se puede aprobar hoy en día un golpe de Estado: (a) en caso de grave crisis económica el 49%, contra 44% que no aprobaría; (b) alto grado de corrupción en el Congreso, 69% aprobaría y 26% desaprobaría; (c) entrampamiento parlamentario que no aprueba leyes necesarias: 51% aprobaría y 40% desaprobaría.

O sea, lo que Ipsos Apoyo nos está queriendo decir es que la gente continúa tan golpista como lo estuvo la noche en que Fujimori y Montesinos decidieron someter al país con tanques. Sus propias preguntas sobre “necesidad” o “no necesidad” inducen a considerar la proclama del 5 de abril no como un acto prohibido sino como una medida excepcional, como decía Keiko lavándose las manos de los actos de su padre.

Y si bien ahora hay una fracción que lo pensaría dos veces, la encuesta los vuelve a retar sobre la posibilidad de que el Ejecutivo disuelva al Congreso y obtiene las abrumadoras respuestas de las que hemos dado cuenta.

En apariencia Ipsos Apoyo está cumpliendo con su tarea de medir la realidad. Pero en realidad está buscando un aval social para un acto delictivo que está considerado como el peor de todos porque implica el uso de la fuerza que se confía temporalmente al gobierno, para avasallar la Constitución y las leyes.

Esto entraña directamente una apología del golpismo, que el diario El Comercio refuerza con comentarios sobre los problemas que Fujimori tenía en esa época para relacionarse con el Congreso.

La teoría de que el Congreso iba a darle un golpe al presidente o que le había amarrado las manos es una cruda mentira ya que esa era una representación fragmentada entre derecha, centro e izquierda, enfrentada entre sí por el tema García y la política económica, y que había concedido facultades extraordinarias para legislar al Ejecutivo de donde salieron más de 100 decretos neoliberales y represivos.

El 5 de abril fue una instrumentalización de las angustias, los miedos y los sufrimientos del pueblo peruano, para convencerlo que el camino de salida de los problemas era la vía dictatorial, lo que condujo a la peor corrupción y a los crímenes contra los derechos humanos, Ipsos Apoyo y el medio que publica la encuesta hacen la misma operación política y no pierden ocasión para dejar insinuado que el caso se podría repetir. Lo que parece un mensaje para Ollanta, que siempre se expresó contra el llamado autogolpe del 5 de abril.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista