Una década del acuerdo nacional

El Acuerdo Nacional celebró sus diez años con la presencia del presidente Ollanta Humala y la de los expresidentes, Alan García y Alejandro Toledo, en el entendido cabal que la consolidación económica y social requiere del aporte de todos los conductores y líderes políticos y sociales para consolidar un nuevo orden que demanda cumplimiento de reglas y fortalecimiento de instituciones.

Por Diario La Primera | 18 ago 2012 |    

Estos primeros diez años del Acuerdo Nacional encuentran al Perú en pleno despegue económico y social aunque la conflictividad social se exaspere como lógica consecuencia del crecimiento desigual. Es más que evidente que este desafío debe atenderse con voluntad política de justicia social y que el diálogo y la concertación siguen siendo herramientas esenciales.

El Acuerdo Nacional es importante por esto y porque representa la voluntad política de atender el cambio social y económico pendiente de forma consensuada a fin que el crecimiento vaya a la par del desarrollo, asumiendo la lucha contra la pobreza y contra la corrupción. Grandes palabras que muchos prefieren ignorar optando por la vía fácil de evadirse de la realidad.

La presente década culminará con los doscientos años de la República contados desde nuestra independencia, tiempo suficiente para que dejemos de ser el país adolescente que describió Luis Alberto Sánchez y para asumir que enfrentamos un futuro que no se construirá solo.

Importante es recordar que hace más de diez años, el 26 de noviembre de 1999, las fuerzas democráticas, por entonces enfrentadas a la autocracia fujimorista, reunidas en el Hotel Bolívar, firmamos el Acuerdo de Gobernabilidad para consagrar una sola visión democrática y patriota. Ese Acuerdo, para el cual desempeñamos la Secretaría Técnica, fue impulsado por un social demócrata visionario que lideraba la oposición y el diario La República, don Gustavo Mohme Llona, desaparecido antes del retorno de la democracia. El Acuerdo Nacional suscrito en el gobierno de Alejandro Toledo es el hijo reconocido de ese Acuerdo de Gobernabilidad por lo cual esta reunión debió rendirse a sus orígenes con un homenaje justo y oportuno.

No se dio, pero más allá de esta omisión hay que reconocer que el Acuerdo Nacional ha aportado al país un valioso marco de políticas de Estado que lamentablemente no son vinculantes pues no han sido aprobadas por el Congreso. Políticas derivadas de la armonización de criterios de representantes de partidos y organizaciones sociales que supieron colocar los intereses nacionales por encima de los partidarios y de grupo.

El Acuerdo Nacional es usado por los grandes líderes políticos que le prestan atención o recurren a él en contadas oportunidades sin comprometerse demasiado en aplicar y cumplir las políticas de Estado. Esto nos retrotrae al punto cero de una concertación que vale en la medida de sus resultados tangibles. La unión ciudadana sobre objetivos nacionales tiene su propia dinámica, vigencia y exigencia si, y sólo si, es fuerte por su legitimidad.

En este orden de ideas hay que atender el Plan Estratégico de Desarrollo Nacional 2010-2021, elaborado por el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico, CEPLAN, que contiene las políticas de Estado del AN que contribuirán al crecimiento y desarrollo del país. Uno de los objetivos es que hacia el 2021 el ingreso per cápita ascienda a siete mil 900 dólares anuales, otro es duplicar nuestro Producto Bruto Interno a 261 mil millones de dólares y reducir la pobreza de 36.2% a 13%.


    María del Pilar Tello