Una carta a Santa Rosita

“Ese hombre que va ahí, que parece tan creyente, solo sabe sufrir, ponerse triste. Es un buen tipo, pero crédulo; a veces, arrogante, sin modales y engreído”. Así murmuran las chicas y los chicos del barrio cuando pasa por la cuadra Sandro Mateo de Lucía, quien adrede dejó caer ayer delante de ellos una copia de su carta que enviará hoy a Santa Rosa de Lima.

| 30 agosto 2011 12:08 AM | Columnistas y Colaboradores | 11.5k Lecturas
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Las chicas y los chicos del barrio leyeron la carta en voz alta y en público, como burlándose de él. “Santa Rosita, te llamo así en diminutivo, porque así te llama mi madre, con cariño y veneración. Ella me ha enseñado a creer en ti porque dice que le has hecho grandes milagros. ‘Gracias a Santa Rosita estás vivo, hijo. Está vivo tu hermano. Yo le pedí que te curara de ese terrible mal que padeciste de niño y ella te curó, hijo. Ella fue. Cree en Santa Rosita. Pídele todo. Ella te lo dará’, me dijo mi madre”.

“Yo creo en ti Santa Rosita, pese a que ciertos babosos, perdón por la mala palabra, dicen que soy un incrédulo sin entender que yo soy incrédulo, porque no creo en aquellos que usan tu nombre para lucrar, para ganar dinero. Pero yo sí creo en ti, por eso te escribo”.

“Yo creo que sí eres milagrosa, Santa Rosita, que lees todas las cartas que te enviamos los que te queremos y que algún día podré decir que tú me curaste del mal que padezco ahora que he crecido, así como me curaste cuando era niño”.

“No es preciso que te detalle ahora lo que padezco porque sabes perfectamente lo que me ocurre por lo milagrosa que eres. Sabes tú, Santa Rosita, de las desdichas en las que a veces caigo. Sabes tú de mi mal y por eso te ruego que me libres ya de eso”.

“Te pido también por los que no te escribirán en este día quizá por olvido, quizá por descuido. Nunca los olvides, a ninguno de ellos. Te pido por mis amigos y amigas y por el amor de mi vida a quien amo tanto. Te pido por los niños y los ancianos; por las mujeres y los desamparados. No dejes que el mal cunda, y que guíes el camino de este gobierno que empieza. Eres luz Santa Rosita y alumbra a los que ahora están leyendo esta carta que la escribí para ti”.


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