Una caleta amenazada

En Lomas, caleta de pescadores que en otro tiempo fue una gran reserva de peces y un puerto para transporte de carga y de pasajeros para diversas compañías de vapores entre el Callao y Valparaíso en Chile, hay el serio peligro de desaparición de los pejerreyes, el gran alimento en la mesa popular. Paralelamente, aparece la ilusión de un futuro esplendor con la inversión minera china y la construcción de un nuevo puerto.

| 28 abril 2013 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 3.6k Lecturas
Una caleta amenazada
POR PROYECTO MINERO CHINO
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En 1975, cuando hacía mi trabajo de campo sobre el eje regional Callao-Lomas-Puquio-Andahuaylas (1865-1945), llegué a Lomas buscando archivos de su capitanía de puerto, cerrado desde 1945. Los vapores brillantes, peruanos, chilenos e ingleses, fueron reemplazados por los camiones en la carretera Lima-Nasca-Puquio-Cusco.

En ese momento, Lomas no tenía un hotel, un hostal o un restaurante. En la caleta, al lado de una gruta, una señora preparaba almuerzos para un pequeño números de personas. Le pregunté por el menú y me respondió: “disculpe, señor, solo tengo corvina”.

Fueron diez días maravillosos por la preciosa información que encontré en la capitanía del puerto, por el hallazgo de una vieja y larga historia entre Puquio y Lomas, por el lujo de la comida, la belleza de la caleta de pescadores y las musicales voces del mar.

Mi hija Huayta, de 6 años, y yo comimos corvina, lenguado, machas, pejerreyes y erizos. Dormíamos en un pequeño hotel de Acarí. Lomas era considerada entonces como el paraíso de las machas.

Desde hace 15 años las machas han desaparecido, las corvinas y lenguados que quedan son un lujo para restaurantes de Lima y familias de altos ingresos. Con la llegada de los coreanos y su afán de comprar y arrasar todo, desaparecieron las machas, también los erizos.

Luego, estos depredadores con autorizaciones legales centraron todo su interés en la pota gigante, en las hueveras del pez gallo para hacer algo que se parece al caviar. Cualquiera puede recoger algas y venderlas a los acopiadores que las llevan a las empresas que fabrican cosméticos.

Algas, peces gallos y potas tienen los días contados. Sin las algas los pejerreyes no tendrían dónde ovar y si no se bloquea esa maldad, podrían desaparecer. Ya estamos igualmente advertidos que la anchoveta disminuye rápidamente mientras las ganancias de los fabricantes de harina de pescado se multiplican.

A vista, paciencia y complicidad de los gobiernos nacional y regional, depredar los recursos marinos es asunto de todos los días, hasta que llegue un momento en el que solo pueda pescarse bancos de bolsas de plástico y basura, que en miles de toneladas se multiplican en todos los mares.

Gracias al segundo gobierno de Alan García, la empresa privada china “Jinzhao Mining Peru S.A”, que declara buscar una “Minería para el desarrollo humano”, tiene ya las puertas abiertas para explotar un rico yacimiento de hierro en Acarí y construir un terminal marítimo de concentración de mineral de hierro de Pampa de Pongo, directamente conectado a la mina por una vía de ferrocarril. El hierro saldrá de la mina al puerto y de allí a China, sin sufrir la más mínima transformación.

El “Proyecto terminal Portuario Terminal marítimo Pampa de Pongo” con su “concesión acuática temporal ya otorgada”, será un nuevo puerto, muy cerca al de San Juan de Marcona, coto de caza de la empresa estatal china Shougan, que explota desde hace tiempo el hierro de Marcona. La nueva empresa quiere su puerto propio y por lo visto lo tendrá con gran facilidad porque el gobierno de Humala continúa la política económica de piloto automático.

Hace algunas semanas, funcionarios de la empresa “Jintzhao”, acompañados de autoridades regionales y locales, presentaron en Lomas el proyecto minero y portuario de Pampa de Pongo.

No estuvieron los propietarios o funcionarios chinos de la empresa, solo sus empleados nativos peruanos. Dijeron que la empresa daría trabajo y ayudaría a resolver problemas en Lomas.

Le pregunté al responsable mayor quiénes serían los principales beneficiarios de ese proyecto de inversión. No le gustó la pregunta. Dijo que serían los lomeños, arequipeños y peruanos en general. Forzado a no limitarse a ese juego inútil de palabras, admitió que serían los accionistas de la empresa.

No era suficiente decir eso, le costó muchísimo aceptar que la gran beneficiaria de ese proyecto minero sería la empresa privada china “Jintzhao”. Le pregunté también qué transformación sufriría el hierro de Acarí. Con la mirada baja, respondió: “ninguna”.

Quedé sorprendido de ver que hay un orgullo arequipeño finamente manejado por los empleados peruanos de los chinos: Si Ica ya tiene el puerto de Marcona, por qué Arequipa no puede tener su propio puerto al norte del departamento. Si se construye, el puerto no será lomeño ni arequipeño, sino simplemente chino para el hierro chino que salga de Acarí.

¿Política pública minera y portuaria? Ninguna. Como en los viejos tiempos de la plata de Potosí (1540-2013), todo el mineral se irá fuera. Quedará en el país un 20% del valor producido. Cuando el mineral se acabe, se cerrará el puerto. Un nuevo puerto en la bahía de Lomas hará lo necesario para que los pocos peces que quedan mueran o se vayan.

¿Tendrán algo que decir el Gobierno Regional de Arequipa y el Gobierno del comandante Humala? El piloto automático que dirige la economía no se ocupa de esas cosas. Debiera hacerlo si tiene un mínimo de preocupación por el futuro del país.

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Rodrigo Montoya Rojas

“Navegar Río Arriba”