Un voto más por Susana Villarán

Una vez que su candidatura a la alcaldía de Lima fue tachada por el Jurado Nacional de Elecciones, según su propia confesión, el impresentable Alex Kouri, decidió “reencarnarse” en Fernán Altuve, y si su lista ganase las elecciones crear para él mismo, por arte de magia, el cargo de jefe del gobierno municipal y ser el alcalde en los hechos, aunque con otra cara y otros apellidos. Felizmente, este patético arreglo entre los fujimoristas y montesinistas de pura cepa Kouri y Altuve, fue decisivo para acabar con el sueño municipal de los dos.

Por Diario La Primera | 04 set 2010 |    

Como candidata de la derecha, aunque ella alucine que es sólo de centro, la señorita Lourdes Flores tiene mucho que explicar sobre sus vínculos y el dinero recibido del Sr. Cataño, que la sitúan en el terreno de la corrupción, no el centro pero sí en su periferia.

Susana Villarán es la mejor alternativa para tratar de gobernar la ciudad con honradez y transparencia, dos características que los caudillos herederos de la colonialidad del poder nunca tendrán. Su equipo joven con iniciativa y competencia podría ser decisivo para intentar una gestión eficaz y democrática de la ciudad. Si mi voto puede ser útil que sea para ella y me gustaría sugerirle que en el proceso de ir preparando un programa de trabajo y acción, incorpore en su visión política la cuestión de las culturas en Lima y adopte una propuesta sencilla: construir en los conos de Lima cuatro grandes centros de culturas.

Hablo de culturas, no de una cultura. Por el fenómeno de la colonialidad del poder, cuando se habla de la cultura en singular de trata de la cultura occidental criolla; por eso en el mundo oficial y en la clase política peruana la cultura y la política cultural se confunden con la página cultural de un periódico: literatura, cine, pintura, museos, exposiciones y conciertos de música clásica. Con esa concepción nace el Ministerio de Cultura. En ese esquema la diversidad cultural es sólo un adorno. En Lima, sobre todo en lo que se llama sus conos, aparecen todas las culturas del país, en cada una de las lenguas, danzas, canciones, mitos, leyendas, tradiciones venidas de los Andes, de la Amazonía y de la Costa. ¿Qué espacio les ofrecen los responsables de la política cultural del país a esas culturas peruanas? Ninguno. Todos los domingos los migrantes en Lima tenemos centenares de fiestas en canchas de colegios, en lugares baldíos, sin comodidad alguna, sin sillas, sin servicios higiénicos. Nuestra danza de las tijeras que los presidentes de la república lucen como un orgullo nacional tiene ese espacio, sólo ese espacio. Debiéramos tener vergüenza por eso.

Los pueblos del Perú merecen y tienen derecho a espacios decentes. Un gran Centro de culturas, con anfiteatros, pistas de baile, salas de conciertos, restaurantes, jardines, salas de juego para niños y campos deportivos en Villa El Salvador, Huaycán, Comas y San Juan de Lurigancho, son posibles. Más sobre esta propuesta, el sábado próximo.

    Rodrigo Montoya Rojas

    Rodrigo Montoya Rojas

    “Navegar Río Arriba”