Un hecho sin importancia

Después de pasarse la luz roja un conductor fue alcanzado por un patrullero y ante la presencia de la prensa que cubría el operativo respondió así a sus preguntas: pasarse la luz roja es un hecho sin importancia.

Por Diario La Primera | 23 setiembre 2012 |  682 
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Sí, pues. Pasarse la luz roja es un hecho sin importancia para la mayoría de los conductores. Es un hecho sin importancia para la mayoría de los policías que ven cómo se pasan la luz roja en sus propias narices mientras ellos están ocupados hablando por el celular. Es un hecho sin importancia para el peatón que cruza la calzada indistintamente en rojo, ambar o verde. Pero sí tiene importancia para el joven fotógrafo que murió atropellado por un microbús que se pasó una luz roja sin importancia. También tiene importancia para los padres, los hijos, los hermanos, los amigos, los compañeros de trabajo de todos los que mueren atropellados, demasiados cada día, por conductores a los que, al igual que el infractor declarante, pasarse una luz roja les parece un hecho sin importancia.

¿Hasta cuándo debemos esperar para que este comportamiento delictivo tenga importancia? ¿Cuántos muertos serán necesarios para canjearlos por un ordenamiento que nos haga sentir seguros? ¿Quién le pone el cascabel al gato? ¿La policía tratando de encontrar un slogan que le devuelva autoridad: “A la policía se le respeta”? ¿El municipio distrital o el provincial? ¿Las juntas de vecinos o los vecinos que se juntan para hacer justicia popular? ¿La justicia toda: Fiscalía, Poder Judicial y Tribunal Constitucional, todos ellos amparando con sus sentencias el desmadre de todos los días?

Se necesitaron cuarentaicinco años para que nos pongamos el cinturón de seguridad a la par que nuestros vecinos en Latinoamérica. Pero al final nos lo pusimos. Claro que fue necesaria la amenaza de una multa severa ¿Por qué entonces si ese es el camino no continuar transitando por él?

La multa puesta y cobrada sin rebaja de ningún tipo. La sanción en el momento sin discusión ni tiempo de reflexión para intentar la coima y sin descuento por pronto pago. La sanción inmediata con retención del vehículo hasta que se pague y confiscadora del vehículo en situación extrema de no pago. La multa con participación porcentual del policía que la pone para así de paso mejorar sus ingresos haciendo uso de sus conocimientos profesionales y no coimeando que para eso no estudiaron. La multa y el castigo. La sanción expeditiva de los jueces, que pudiesen ser jueces especializados en tránsito y apoyados por una legislación ágil hecha por la sociedad civil y no por un congreso laberíntico y por cierto infestado de personajes lumpenescos por decir lo menos.

Soy un convencido de que hay que empezar ahora mismo. Soy un convencido que arreglando el tránsito empezaremos a ver mejoras en muchos otros aspectos de nuestra relación de convivencialidad entre ciudadanos. Igual que cuando se pinta y remoza un edificio, las gentes que lo habitan ven elevada su autoestima, sus ganas de vivir, de relacionarse, de saludarse, de sonreírse.

Espero que la campaña cuyo eslogan dice: a la policía se le respeta, tenga su correlato en una acción inmediata de efectivos sancionando a todos los que se pasan la luz roja y otras violaciones de reglamento sin importancia. Y si no pueden ellos, que el municipio capitalino, sí, el de Lima, se ponga firme y consiga poner orden y así cuando los ciudadanos veamos los beneficios ellos, seguramente, vean alejarse a la revocatoria.

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Propia



    Jaime Lértora

    Jaime Lértora

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    Columnista

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