Un Personal Trainer para García

Alan debería contar con los servicios de un Personal Trainer. O sea la ayuda profesional personalizada para bajar de peso. Si García persiste en su adiposidad de campeón de sumo, caerá aún más en las encuestas. Su mofletudez contrasta el volátil precio de la canasta básica. Todo sube y él se hunde. él es el presidente del Perú, no el logo de la Otto Kunz. Si algún día predicó hasta el cansancio la mesura de los sueldos públicos (austeridad), debería relanzarla en su mesa familiar con la anulación del ‘repeticua’ cuando almuerza y del lonchecito no saltarse al ‘banquetazo’; o sea su menestrón dispara-botones. La prominencia del cuerpo de Alan no la tiene ni el más desarreglado funcionario de la banqueteada economía mapocha. Por favor, más recato corpóreo en sintonía con el hambre del pueblo; oh, Sacha Barrio, doctor de las grasas, vaya a Palacio y quítele su pollo de rigor; Pérez-Albela, mándale un fax con el idioma del ayuno magnesiado. Ministros Mónica Zavala y Hernán Garrido-Lecca, los gemelos de la anorexia, díganle cómo pusieron en cuarentena el chicharrón de chancho, la salchicha huachana y el tres leches de lúcuma; no sean mala gente. Posiblemente, el peso del requesón acopiado de la papada de García fue un 0.5% de puntaje negativo en la evaluación de Ipsos Apoyo. Las escuelas de animación babearían por reproducir su sobrepeso en una PC; es exacto para una película en 3D, mismo Shrek. Consiga o no un Personal Trainer, su asesor de imagen tendrá que utilizar inevitablemente las artes de un ninja: cómo agazaparse en Palacio y colocar una balanza en el baño presidencial.

Por Diario La Primera | 21 jul 2008 |    

 


    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

    Malas palabras

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