Un maquinista consagrado

Parece haberse convertido en un maquinista seguro y maduro Alejandro Sanz. Este año cumplirá 40 años de vida (el 18 de diciembre, para ser más precisos), siendo hacedor de discos buenos, regulares y heterogéneos en la propuesta artística abordada; tiene suficiente mérito para dedicarle una columna. Después de coqueteos con el reggaeton, terminó entregando hace unos años el CD “El tren de los momentos” (donde no se planteaba la necesidad de interpretar los ritmos de moda), consiguiendo con ello retornar de manera exitosa y atinada a la escena musical. A modo de reconocimiento a Sanz, señalaremos algunas bondades de la producción (la cual propició un álbum con DVD bautizado como “El tren de los momentos: en vivo desde Buenos Aires”) que nos devolvió la confianza en un compositor apreciable.

Por Diario La Primera | 14 set 2008 |    

En la mencionada placa abundan los monólogos, las reflexiones, las meditaciones, las reflexiones y los juicios acerca de las vivencias afrontadas. El conjunto muestra la debilidad por el rapeo y la balada de parte del autor de “Pisando fuerte”. Acorde con su asimilación de distintas vertientes sonoras, no esconde en algunos tracks su tradición española, puesto que elementos del cante jondo y la guitarra flamenca se filtran satisfactoriamente.

Acierta con la delicada “Enséñame tus manos”, la cual cautiva con su naturaleza emotiva, el protagonista privilegia el lado pasional que se describe en la letra. Falla con la pretenciosa onda rap de “La peleíta”, además la elaboración melódica y lírica del tema exuda obviedad expresiva. Otro desliz resulta el pop/rock “Se molestan”; la cuota rockera y su otra mitad digerible no encuentran potencia a una escala equitativa.

Felizmente, este “tren” no contiene muchos compartimentos de los que se pueda arrepentir. Los mayores logros del larga duración: “A la primera persona” y “Te lo agradezco, pero no”. En el primer caso, la vitalidad y optimismo se imponen y, en el segundo, la colaboración con Shakira, consigue sensualidad y cadencia gozosa-atractiva.


    Alfonso González Vigil

    Alfonso González Vigil

    No más silencio

    Columnista