Un aumento pertinente

El presidente de la República ha cumplido el compromiso de elevar el sueldo de los miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, algo que resulta un importante paso que estuvo retrasado por muchos años y que está orientado a hacer justicia a los hombres de uniforme que, al margen de cualquier otra apreciación, han dedicado sus mejores años, su juventud y todos sus esfuerzos, a la defensa de la Patria ante cualquier peligro que la amenace.

| 15 diciembre 2012 12:12 AM | Columnistas y Colaboradores | 926 Lecturas
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La misión asumida por los hombres de nuestras Fuerzas Armadas ha sido llevada muchas veces hasta el sacrificio y por ella llegan a los lugares más recónditos de nuestra geografía, haciendo soberanía y soportando duras condiciones de vida y múltiples privaciones; sin que el país, por la indolencia de gobiernos anteriores, haya correspondido a esa dedicación con un trato digno, decoroso.

Me imagino que, además de hacer justicia a nuestras Fuerzas Armadas, la decisión de mejorar los sueldos de sus integrantes tiene entre sus finalidades la de elevar su espíritu, tan venido a menos por la nefasta acción de altos mandos militares que, faltando a la ética y a la moral se sometieron a los designios de un oscuro capitán (r) sinvergüenza, unos por recibir prebendas, o sea por simple y vulgar corrupción, y otros por miedo a ser dados de baja.

Con ello, atentaron contra el honor militar y fueron cayendo en el pozo de la degradación moral y la pérdida del honor militar, desmoralizando a quienes estaban a sus órdenes, dejándolos sin paradigmas ni ejemplos a seguir.

Es lamentable que haya quienes hicieron ese papel o simplemente se resignaron, manteniendo un silencio cómplice; y en algunos casos hasta pretendan ahora presentarse como “defensores” o “abogados” de las Fuerzas Armadas con ataques a los aumentos de sueldos, sin tener en cuenta que es un primer paso después de muchos años en los que nadie hizo nada por atender el problema.

El Presidente ha procedido, además, con la intención de poner en orden a las instituciones militares, mejorando su rendimiento, en el marco de una política integral de modernización y actualización de nuestras Fuerzas Armadas, tan injusta y suicidamente postergadas durante tantos años, por administraciones carentes de un verdadero compromiso con la paz y con la seguridad nacional.

Como buen militar, el Presidente sabe que “las tropas caminan con el estómago”, es decir que ninguna tropa, por mejor preparación y armamento que tenga, logra sus objetivos y ni siquiera llega a ninguna parte, sin el debido apoyo logístico; y parte de este es sin duda el que los militares tengan un trato salarial adecuado.


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