Un año de gobierno en Educación

El sentido del cambio educativo este año ha sido la equidad. La opción por cerrar las brechas en un país con hondas fracturas sociales y culturales es fundamental. Poner el acento en la educación bilingüe intercultural y en áreas rurales quizás no traiga muchos bombos y platillos como construir grandes colegios en zonas urbanas y pintarlos de un color llamativo; pero es sin duda mucho más trascendente.

| 23 julio 2012 12:07 AM | Columnistas y Colaboradores |1.9k Lecturas
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La propuesta de escuelas Marca Perú puede hacer la diferencia colocando al alcance de sus estudiantes los mejores maestros, equipos y materiales, para que ejerzan plenamente el derecho a la educación que les fuera mezquinado tantos años. De conseguirse, las palabras inclusión y democracia tendrán sentido.

No obstante, no olvidemos que la gestión educativa es parte de la gestión gubernamental. Puede constituir un aporte al proceso de democratización, pero también entrar en contradicción con signos peligrosos de autoritarismo. A un año de gobierno y vistos los últimos acontecimientos esto constituye una alerta importante para una gestión educativa que apunta a la equidad y la democracia. El signo del nuevo gabinete imprimirá el derrotero de la gestión educativa.

En ese marco debemos leer también el estilo de puertas abiertas con la comunidad de expertos que ha caracterizado la gestión educativa marcando un giro en la manera de hacer políticas públicas. Junto a ello una gestión educativa que se limita al ámbito técnico encuentra límites y se ve inerme frente al devenir político que la contextúa. “No vale el sustento racional y lógico de una medida, si carece de soporte social, no convence ni genera aliados entre los actores involucrados o afectados por la decisión. Argumentar, convencer y persuadir son exigencia para quienes tienen la función de decidir” (G: Majone). Ojo, esto vale para otros campos de política gubernamental donde injustificablemente se ha utilizado las balas a falta o como sustituto de los argumentos.

Se ha planteado ir más allá de las matemáticas y el lenguaje, introduciendo otros dos aprendizajes: Ciudadanía y Ciencia y ambiente, cruciales para el sentido y finalidad de la educación y para los tiempos que corren. Formar personas con autonomía moral capaces de construir entornos de convivencia es importante en un país donde la debilidad institucional es muy grande, donde rebrotan intentos de impunidad (grupo Colina) y donde la cuestión ambiental rodea nuestras vidas de manera creciente y conflictiva. Cómo se hará esto, cómo se evaluarán estos aprendizajes y qué relación tendrán con lo que tensiona nuestro país son preguntas pendientes.

Existe expectativa frente a los cambios anunciados respecto a la Carrera Pública Magisterial que solo ha logrado atraer un número reducido de maestros. Deben ser contextuados en un marco mayor que rebase la palabra desempeño y hable de revaloración, indispensable para saldar la deuda pública que el país tiene con los maestros. Recordemos que éste fue el talón de Aquiles de la reforma del 70.

La pregunta fundamental ¿qué educación para qué desarrollo? tiene vigencia en un país donde la fe ciega en las fuerzas del mercado ostenta límites, tema que debe ser objeto de balance y propuestas en adelante.

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Teresa Tovar Samanez

Teresa Tovar Samanez

A ojo de buen cubero