Triunfo senderista

Sendero Luminoso acaba de obtener un notable triunfo político al derogar la carrera pública magisterial. Le bastó aprovechar la absurda parálisis en que el gobierno ha hundido al sector, para lanzar agresivas movilizaciones al margen del sindicato nacional. Con la audacia alimentada por la desidia, se atrevieron a rodear con centenares de activistas el propio local del Ministerio de Educación, lo que aterró a los funcionarios que salieron corriendo a proclamar la anulación de la carrera.

Por Diario La Primera | 02 ago 2012 |    

Paradójicamente es el mismo grupo de antiguos burócratas que ya estuvieron con Alejandro Toledo en actitud parecida. En ese entonces se empeñaban en negociar directamente con los senderistas, una minoría aislada, porque creían que su objetivo “histórico” era acabar con Patria Roja. Fueron reemplazados por gente que trabajó con mejor criterio la nueva alternativa.

Ahora como en un juego de máscaras la relación oficial es con la dirigencia del SUTEP pero quien manda y los empavorece es Sendero. Desde que se empezó a aplicar la ley hace tres años el país fue testigo de una revolución: maestros de escuela estudiando para ser promovidos. No lo hacían desde hace cuarenta años, cuando la dictadura militar aplicó una desastrosa reforma educativa.

En un contexto donde mantener el concurso de méritos para ingresar a la administración pública es una batalla permanente, dar este paso en nuestro atrasado y precario sistema educativo, resultaba extraordinario. Los docentes no sólo tuvieron facilidades desconocidas hasta entonces para acceder a las nuevas tecnologías de la información, sino que de pronto vieron como sus abandonados y despreciados colegios nacionales eran puestos a nivel de los mejores colegios privados.

El problema de fondo en la claudicación del actual gobierno no son las ingenuas hipótesis evaluativas de modelos superados, que tratan por todos los medios que el profesor no de examen, sino la consigna senderista de imponer sus métodos arbitrarios para que sea su “masa” la que imponga la suerte del profesor.

Es la concepción ultra izquierdista que viene de la “revolución cultural” que hundió a China en el caos y la hambruna en los años sesenta, que creía que la fanática repetición de las citas de Mao Ze Dong resolvía los problemas de la humanidad. Tal delirio acabó con sus promotores, pero no ha impedido que el anacronismo deje herederos.

De la misma estirpe de los nazis o los talibanes, los totalitarios de SL sólo creen en su dogma, en la verdad absoluta de sus textos, así sean los indigeribles de Abimael Guzmán. La decisión que tome su “masa” aplasta sin misericordia al individuo porque son enemigos esenciales de la libertad del ser humano.

La estrechez de miras de quienes no entienden lo que son políticas de Estado, es patética. Cuando ya los propios dirigentes del sindicato se habían puesto a estudiar por primera vez desde que salieron de la universidad, una medrosa ministra tira todo al tacho.

    Agustín Haya de la Torre