Triple incendio

El fuego es calor y luz incandescente producido por combustión. El fuego es vida, pero también mata. Puede expandirse de manera incontrolable llevándose todo a su paso. Produjo muertes innumerables en incendios históricos. El fuego es de temer. No es cosa de juego.

| 30 enero 2013 12:01 AM | Columnistas y Colaboradores | 540 Lecturas
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Curiosamente, ayer hubo, aunque de proporciones controlables, tres incendios. Uno casi no se notó aunque fue en un barrio de residencias inmensas. Fue por la mañana en un restaurante del centro comercial Jockey Plaza, en Surco. Hubo algunos daños materiales, pero no hubo heridos. El humo asustó a los conductores de la avenida Javier Prado.

Tres unidades del Cuerpo General de Bomberos combatieron el incendio. El restaurante Long Horn informó que un bloqueo involuntario del sistema de control de grasas en la cocina causó el incendio.

Todo fue controlado. El fuego no hizo de las suyas; pero no se quedó tranquilo.

En San Juan de Lurigancho, el fuego empezó a consumir una papelera. Siete unidades de bomberos, con cisternas, unidades médicas y de rescate, empezaron la lucha contra el fuego. Después se necesitaron más unidades. Tuvieron que ir todas las unidades habilitadas. No hubo heridos, pero gran cantidad de papel fue consumido por el fuego.

El fuego no se contuvo. Hizo de las suyas en Villa El Salvador. En el kilómetro 19 de la carretera Panamericana Sur, el fuego quiso hacer añicos a un depósito de reciclaje. Lo logró, pero por suerte no hubo ningún herido.

El fuego maldito e incontrolable es el enemigo número uno de los bomberos, los hombres de rojo que arriesgan incluso sus propias vidas para salvar otras, aquellos que merecen que le mejoren ya la ayuda y que el Estado les dé un merecido presupuesto.


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