Transporte digno

Debe ser a partir de hoy el nuevo norte en nuestra ciudad y por extensión en toda la patria, tenemos que enviar al PARO para siempre al perverso sistema de explotación, del concesionario y propietario a los choferes y por extensión el indigno trato al usuario y riesgo permanente al peatón en la vía pública.

| 09 agosto 2012 12:08 AM | Columnistas y Colaboradores | 614 Lecturas
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Atrás debemos dejar 22 años de acumulación de exclusión e indiferencia para con los MÁS que siempre han sido los que han necesitado un medio DIGNO para movilizarse por su ciudad y que han sido maltratados sistemáticamente a través de este perverso sistema, inaugurado allá por los inicios de los años de la corrupta dictadura fujimorista. La cuenta regresiva empezó y por ningún medio debemos permitir que la transformación de las estructuras anquilosadas del transporte público urbano fracase, debemos cerrar filas entre los dos fuegos abiertos, los gamonales que no quieren por ningún medio que se extinga la teta de donde chuparle la sangre a los choferes y el político fracasado que añora retornar al sillón municipal. Miremos este nuevo amanecer con optimismo, sin dejar de pisar firmemente tierra por cierto, sin prisa pero sin pausa y sin errores estructurales. Es un compromiso que debemos asumir como ciudadanos, sobre todo los que aspiramos a una mejor y más digna calidad de vida en nuestra ciudad, demás está puntualizar que la movilidad de las personas en la vía de todos, representa uno de los aspectos más inclusivos en una sociedad, es una representación del nivel humano y cultural que tiene una colectividad, la interacción entre los seres humanos que se movilizan a diario utilizando espacios comunes de propiedad de todos y donde siempre debe quedar representada la impronta de nuestra propia esencia como seres humanos. Hay mucho camino por recorrer, no será fácil, habrá múltiples obstáculos, pero todos ellos son superables si se hacen las cosas bien y sobre todo con mucha ACTITUD y nunca olvidar aquella célebre frase (que cae a pelo para nuestras autoridades) de Churchill, el fallo de nuestros tiempos consiste en que sus ciudadanos no quieren ser útiles, sino importantes. Hasta mañana.

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Federico Battifora

Rompemuelle