Tránsito en sentido correcto

Es uno de los objetivos fundamentales para la nueva administración municipal porque facilitará otros emprendimientos en torno al bienestar del ciudadano limeño.

Por Diario La Primera | 20 jul 2010 |    

Es que no escucho hablar a la mayoría de candidatos sobre este necesario tema, que los ciudadanos de Lima tengan CALIDAD DE VIDA, hoy absolutamente mellada entre otras causas por el insoportable tránsito que desencadena una serie de problemas que van desde los físicos (la salud por efectos de la contaminación) psicológicos (promueve agresividad que es un pasito previo a la violencia). Se estima en 900,000 los vehículos que alberga Lima, demasiados para una ciudad carente de GESTIÓN DE TRANSITO, ayer y hoy no hemos contado, ni contamos con profesionales aptos para dirigir esta sensible e importante actividad, los resultados catastróficos respaldan mi apreciación. Cuando Lima se beneficie con la posibilidad legal de que puedan transitar por día solo la mitad del parque vehicular estimado, cuando se establezcan sentidos únicos para determinadas horas del día de principales avenidas, cuando se fortalezca e incentive correctamente el aparato fiscalizador del tránsito, cuando existan resultados prácticos producto del buen sentido común y que los estudiantes ingresen a sus centros de estudios en horarios diferentes que los empleados públicos y estos a diferentes horas que los pertenecientes al sector privado rápidamente se verán grandes resultados en beneficio por cierto de los pobladores de Lima que casi en un 82% acuden al transporte público para movilizarse. Como consecuencia se obtiene un poco SEGURIDAD (este tema tiene otras aristas y su tratamiento otros remedios) pero si se logra más claridad cuando se ordena el tránsito en la vía de todos que como siempre les digo es la VÍA DE TODOS. Como ven, estos pasos sencillos, muy económicos y altamente rentables podrían disipar las intenciones de los candidatos del delirio al que por lo menos en esta campaña están sometidos y los grandes ganadores seríamos nosotros, las personas. Hasta mañana.

    Federico Battifora