Tránsfugas del 2000 al 2008

Cuando el país vio al congresista Kouri en el acto de vender su voto a Montesinos a cambio de una cantidad de dinero, hubo una sensación de náusea general y todos nos dimos cuenta que el tiempo de Fujimori había llegado a su fin. él mismo, que se creía capaz de remontar cualquier crisis, entendió esa vez que su tercer gobierno que le había costado tanto imponer al país, estaba herido de muerte, lo que lo obligó a convocar a nuevas elecciones.

| 30 julio 2009 12:07 AM | Columnistas y Colaboradores |711 Lecturas
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El ejemplo podría trasladarse al presente y plantear la cuestión de lo que sentiríamos si hubiera alguna filmación o grabación de las negociaciones entre los delegados del APRA (¿Mulder?, ¿Vargas?, ¿Cabanillas?) y Antonio León, del llamado Bloque Popular, escisión de la UPP, que supuestamente cuestionaba a su matriz por sus acuerdos sucios con el oficialismo, para ponerlo en una vicepresidencia. Obviamente que no conversaban sobre ideología. Como tampoco lo han hecho Estrada, Vega Antonio, Succari, Beteta, Gutiérrez, Torres Caro, Espinoza Soto, para mencionar a los tránsfugas más notables de este quinquenio.

El espacio de parlamentarios que existe para mercadear su voto es efectivamente un invento de la época de Fujimori, y su raíz de fondo era lo que genéricamente se llama la crisis de los partidos y su reemplazo por candidatos cuyas posibilidades de éxito se basaban exclusivamente en sus personas. Los que llegaban al Congreso en proyectos electorales derrotados, ya no sentían obligación con alguna idea, porque su única referencia previa había sido el candidato que ahora pasaba a una reserva política.

Pero con la UPP hay un detalle particular. Ellos eran hasta el 2005, parte del Frente Amplio de Izquierda, que estaba bajo conducción de los dos partidos comunistas, y recurrió a ellos para que lo ayudaran a resolver sus dificultades para inscribirse porque le faltaban comités provinciales. Cuando logró su objetivo se trasladó al centro con el sector que buscaba ser parte del bloque de Paniagua. Pero cuando se percataron que Ollanta no estaba cómodo en una alianza en que el MNI (Patria Roja), le prestaría su registro para participar en las elecciones, se ofrecieron inmediatamente.

En enero del 2006, tuve un encuentro casual con Vega Antonio que venía de inscribirse como una de las cabezas de la lista de Humala para Lima. Y me dijo: nosotros vamos a estar observando al comandante y si no responde, seguiremos por nuestra cuenta. La campaña recién empezaba. Pero muy pronto entendí que no era un anuncio de una probable ruptura en caso Humala fuera inconsecuente. Era al revés. Vega quería un paquete de votos propios para rematarlo al mejor postor. Era como el 2000 y sólo faltaba Montesinos.

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Raúl Wiener

Raúl Wiener

POLITIKA

Analista