Top Secret! en la oficina de Lescano

érase una vez una entrevista laboral. Me sobé las manos como lo hace una mosca al saber que me convocaron desde la oficina de Yonhy Lescano. Pasé la seguridad y el ascensor; sólo quería meter chacota. En una pared contigua a los servicios higiénicos de esa dependencia del Congreso, dejé ‘caletísima’ mi firma-dibujo. Misma señal de ‘Batman’, pues: anunciaba que haría de las mías; aunque con la personalidad de un colegial apostado en el asiento trasero de una ‘custer’. Me entrevistó el jefe de prensa de Lescano. De saque nomás entendí la función del puesto. Mi visión: ser su chulillo. Mi misión: ser su súper chulillo y perseguir a los colegas que cubran el Parlamento para colocarlo al congresista en los principales medios de comunicación. Es decir, ‘blindaje puro’. ¡Universitarios sobrevivientes de la clase media ‘fantasma’, del desempleo egresado tugurizado, habíamos leído tanto a Umberto Eco y ahora en este ‘peor es nada’! Qué apocalíptico, qué desintegrado. Entre los postulantes reinaba un silencio hipocritón. Algunos vacilaban, otros no. Yo seguía dibujando la firma ‘vengadora’. Lo más indignante fue cuando se supo que el trabajo era por un año y sin ninguna clase de beneficios. Yo estaba más furioso que ‘Checho’ al ver anulado su ‘characatinho’ gol; me había gastado el pasaje de regreso y ahora sí estaba, por enésima vez, totalmente ‘gato’. Ahora que se denunció a la Sucari revisen esas boletas de pago de los congresistas a sus empleados, esas facturas, revísenlas todas porque ahora ingresarán a ‘planilla’ hasta el que instala el antivirus de la PC. Y la firma, sí pues, la venganza es un plato que se sirve frío, como dicen.

Por Diario La Primera | 05 ago 2008 |    

 


    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

    Malas palabras

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