Tongo-burrimiento

Tongo’ ya no es un nombre propio. Es un adjetivo superlativo. Relativo, explicativo, coyuntural y radioactivo. Alan García tiene la papada tonga. Cuando Evo Morales habla le salen olores tongobundos. En las discotecas de las playas del sur se suele utilizar el verbo tonguear. Tongueémonos. ¿Tongueas? Osea, loquita, tongochemos en ese hostal. Todo es tongo. Los pies sudan y si no se lavan, se tonguean. Los comunicados en letreros de Castañeda son bien tongos. El clima es tongo; no es un género, no es cumbia ni chicha. Es tongo. Cuando comes frijoles tomas anís contra los tongos. El 99,9% de los periódicos son muy tongos con este gobierno. En el ‘Coco de Mer’ se luce una pintura de… ¡Tongo! Se tonguió ese bar. Estoy en Infocorp, me tonguean sin crédito ¡Tonguinízate, lee a Bayly! Falta que lancen un dirigible con un Tongo en grafiti desde Miami y se reviente en la cruz del cerro San Cristóbal. Chichalandia ahora es Tongolandia. ‘Perú’ no se escribirá así nunca más. Será Tongú, con ‘t’ de Telefónica. En el jirón Caylloma te puedes tonguear si no utilizas condón. Se tonguea el Trome con tanto aviso de kinesióloga. Cuando te rasuras frente al espejo no eres tú, es Tongo, disfrazado de ti. Haced el tongo-saludo, colonias tonguanas del mundo, con el nuevo baile de la tongueada. Se le chistonguiará a Chespirito venir a Tongú. Los congresistas ya no son otorongos, ahora son jaguares; están en el nivel hipertongonelero. Tongopromulgar, tongojuzgar. Para colmo, mi foto de columnista, la de arriba, no es mi fiel reflejo. Es demasiado tonga.

Por Diario La Primera | 04 jul 2008 |    

 


    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

    Malas palabras

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