Todo por diez centavos

Un buen libro de Antonio Gárate Calle sobre la guerra de conquista de Chile contra el Perú y Bolivia, la llamada Guerra del Pacífico, lleva como título “Por diez centavos de salitre”, en referencia a que la agresión usó como pretexto un impuesto de diez centavos aplicado por Bolivia y el Perú al salitre que explotaban empresas chilenas y principalmente inglesas en sus territorios de Antofagasta (Bolivia) e Iquique (Perú).

| 09 febrero 2013 12:02 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.4k Lecturas
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Ese fue el pretexto con el que Chile emprendió una guerra para la que se venía preparando durante mucho tiempo y para ello contó con pleno apoyo militar –inclusive con oficiales mercenarios- de Inglaterra, que era la potencia hegemónica mundial de la época, como si dijéramos hoy Estados Unidos.

Podríamos añadir, teniendo en cuenta la imprevisión y la precariedad que sufrían entonces nuestras fuerzas armadas, que así cualquiera gana una guerra y aclarar que nadie aquí tiene posiciones revanchistas ni cultiva el rencor.

Estamos en una época en la que los problemas entre las naciones se ventilan mediante mecanismos jurídicos civilizados, propios del desarrollo de las relaciones internacionales, como la Corte Internacional de Justicia de La Haya, a la que el Perú apeló para que defina nuestra frontera marítima con Chile, ante la inexistencia de un tratado explícito de límites marinos.

Pero queremos detenernos en meditar sobre como aquellos diez centavos, que parecen tan poco, desencadenaron muerte, desolación, despojo y devastación, sobre todo para el Perú; así como una estela de desconfianza entre los tres países, que persiste a pesar de los grandes esfuerzos, valiosos e importantes, que se hacen para superarla.

Parte de esa secuela, ciertamente, es el escandaloso caso de los marinos chilenos cantando groseras ofensas a peruanos, bolivianos y argentinos, en una imagen patética y casi caricaturesca del aislamiento de un país que sigue teniendo problemas para relacionarse adecuadamente con las tres naciones con las que tiene fronteras.

Definitivamente, aquellos diez centavos nos dejan como lección la necesidad de evitar, en el presente y en el futuro, que se repitan hechos tan lamentables cuyas consecuencias todavía, de una u otra manera, están vigentes. Y esta es una invocación válida para quienes tienen la responsabilidad de gobernar en Bolivia, Chile y el Perú.

Es en esa línea que se inscribe la actitud del Perú, al dar claras muestras de amistad hacia los vecinos y manifestar reiteradamente que apoya la justa demanda boliviana de una salida al mar que solucione su mediterraneidad, producto de la conquista de sus costas por Chile en la Guerra del Pacífico, y alienta la solución de la misma, en forma bilateral, como corresponde, entre Bolivia y Chile.


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