“Tintax” (Animation)

Un guión para una película aburrida. Lo mandaré a la Pixar, fácil atracan y le compro todos los relojes a la Foquita -aunque esos dan la hora de la canallada, ches-.

Por Diario La Primera | 08 set 2010 |    

La historia será animada, imagínenlo en 3-D, pe, trabajen esa mente llena de nopor: A un hombre le encantan los bolígrafos. Los tiene de todo tipo en un álbum de figuritas, de modelos carísimos hasta los más antiguos. Es pobre. Y es dibujante. Él sólo tiene dos bolígrafos obsequiados. Uno escribe color azul, el otro es rojo –en este momento los lapiceros cobran vida, es de noche, el hombre se fue a dormir-. Los pen se repelen en la mesa como dos polos iguales. Lo que no le gustó al azul es que el señor dibuja a una mujer hermosa con el rojo, el color de la pasión. Se resiente el objeto inanimado, se pone celeste a veces de tanta envidia. Más si este rojo, ahora su enemigo, es nuevo, recién salidito de la librería, y le hace la competencia. El señor ha elegido cuál es la mejor tinta para este dibujo y ha decidido ser responsable y dar su lugar al nuevo producto. La tinta azul ya cansó, está en todos sitios: en todas las puntas del cajón; no importa el tipo de grosor, si es lápiz o pluma, sólo quiere ser azul en el papel y nada más. Lo que realmente enerva a este color oscuro es que este nuevo rojo estaba sin carga en los últimos años (me explico), y de las cenizas resurgió de repente. El señor es un hombre solitario. No tiene quien le ladre. Vive en un asentamiento humano. En la hora del almuerzo habla con sus lapiceros. Les dice: “Ustedes son tintas estúpidas, se pelean por estar con ella, mas se tiene que hacer la unión, parecen la estúpida rivalidad salvaje entre la U y el AL”. Un día, en horas del desayuno, el hombre encontró sobre la página de su gran dibujo una gran mancha. Alguien había rociado estas dos tintas, combinándolas, en pleno trabajo. Utilizó un papel para que ya no manche el dibujo. Nada, lo estropeó considerablemente. Anocheció. Se fue a dormir muy triste. Entre las tinieblas llegó el borrador de papa y no pudo hacer nada. Llegó el blanco, esos que usaban los chibolos pituquitos y tampoco hizo efecto. El resultado del choque de estas dos tintas diferentes fue calamitoso, un gran nudo de caos. The End (Ahora ya saben de qué están hechos los periódicos).

    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

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