¿Tienes un minuto?

A quienes me conocen de cerca les ha llamado siempre la atención el que pueda hacer muchas cosas durante el día. A mí lo que me llama la atención de mí mismo es que las haga con gusto y casi siempre todas bien. Es del uso amable del tiempo del que quiero hablarles.

| 25 noviembre 2012 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 834 Lecturas
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Las frases que verbalizamos, que decimos, suelen ser reveladoras de nuestras preocupaciones o deseos, vale decir que son la expresión de nuestras emociones. Algunas frases que usamos en el cotidiano como: “Tengo el tiempo en las manos”, “El tiempo se me va de las manos”, “No tengo tiempo”, “No me alcanza el tiempo” y la que sirve de título: “¿Tienes un minuto?”. Frases en las que reclamamos la falta de tiempo o el poco tiempo que, creemos, tenemos. Sin embargo la pregunta que pocas veces nos hacemos y la que considero principalísima es “¿para hacer qué es que queremos tener o que nos alcance el tiempo?” ¿Para estar con los amigos? ¿Con la familia? ¿Para disfrutar de la belleza? ¿Para estar con nosotros mismos? ¿Para hacer finalmente aquello que siempre queremos hacer y que casi nunca hacemos?

A muchos de los que trabajamos nos preocupa no tener tiempo suficiente para cumplir con los planes, programas, presupuestos, gestiones internas y externas, reuniones de trabajo y fuera de él pero siempre relacionadas con el trabajo, con la eficiencia, con el resultado. Y entonces hacemos todo lo que podemos por cumplir con todo y atender a todos y a preocuparnos y a ocuparnos por todo y terminamos casi siempre haciendo poco de ese todo y casi siempre todo mal y, también casi siempre, le echamos la culpa al tiempo. Entonces nos enteramos vía el noticiario empresarial que hay ladrones del tiempo ¡Como si no lo supiéramos! ¡Los conocemos!: celulares, correos, reuniones, interrupciones, por citar las que se pueden fácilmente medir, visualizar. Pero también están los ladrones invisibles, esos que nos habitan el interior, escondidos, agazapados y que nos dicen: ¡Después! ¡Más tarde! ¡Ahora no!, frases procrastinadoras (def.: diferir, aplazar). A los primeros ladrones los podemos y debemos controlar, apartar, reducir para que el daño que nos hagan sea el menor posible. A los últimos, esos que están en nuestro pensamiento, con el pensamiento los debemos controlar, modificar. Con pensamientos sanos y generadores de bienestar que nos permitan actuar correctamente en todo lo que hagamos y en todo momento, o sea: poder hacer las cosas siempre bien ya que no hay otra manera de hacerlas.

Se trata, entonces, parece fácil, de encontrar cómo hacer las cosas bien tanto en el trabajo como fuera de él, vale decir, hacer muchas cosas y todas bien y que además nos quede tiempo para nosotros y que ese tiempo lo usemos para ser felices ¿Pero es que solo fuera del trabajo podemos ser felices? No, pues, de lo que se trata es de trabajar haciendo lo que nos gusta y que nos puedan pagar por ello, quizás no sea un gran indicador de felicidad pero para mí es bastante.


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Jaime Lértora

¡Habla Jaime!

Columnista

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