Terrorismo: Soras y Los Cabitos

1).- En 1984, cerca de 100 pobladores de la comunidad campesina de Soras, por entonces ubicada en la provincia de Víctor Fajardo, fueron asesinados de manera salvaje, a pedradas, degollados y algunos a pistolazos, después de haber sido engañados, amarrados y en total estado de indefensión. Los culpables fueron un contingente de senderistas, trasladados de otras comunidades -para que no sean reconocidos-, algunos disfrazados de policías para generar una falsa confianza y no alertar a sus futuras víctimas.

| 12 noviembre 2012 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.6k Lecturas
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Fue el año en que el general Huamán, jefe político-militar de Ayacucho, creía que la tarea de organizar a los campesinos para que se enfrentaran a los senderistas y las comunidades que constituían sus bases de apoyo, iba a ser relativamente fácil. Se les exigía que actuasen como simples informantes, organizándolos de manera clandestina en “montoneras”, “nueva organización campesina”, etc. Por helicóptero, el propio general Huamán llegaba a esas comunidades llevándoles pan, fideos, aceite, etc, como una forma de retribuirles tan arriesgada decisión.

La matanza de Soras fue una “acción ejemplificadora” decidida por la cúpula del senderismo y planificada por el comité Cangallo-Fajardo (por algo llamado “Comité Zonal Fundamental”), que antes ya había recibido felicitaciones del propio Abimael Guzmán. Igual que en Lucanamarca, Chuschi, Machente, Chungui, etc, el terrorismo abimaelista no se detenía ante nada; todos aquellos campesinos que no aceptaban su “nuevo poder”, deberían ser castigados de tal manera que se expandiera la noticia, y así generar miedo y terror en las comunidades vecinas.

Después de 28 años, y una paciente labor de los antropólogos forenses de las ONG dedicadas a la ubicación de miles de “lugares de entierro” de las víctimas, se ha logrado que la Fiscalía de Ayacucho actúe como le corresponde. Con seguridad que el Movadef no tardará en reconocer que los senderistas de entonces cometieron “algunos excesos”.

2).- También, en estos días, se desarrolla en Huamanga la fase oral del juicio contra los militares responsables del secuestro, tortura, asesinato y desaparición de más de 100 sospechosos de pertenecer o colaborar con el senderismo; terrible y repudiable hecho al interior del Cuartel Los Cabitos, sede del propio Comando Político-Militar de Ayacucho. Las denuncias de la desaparición hecha por sus familiares se remonta a 1983. Hace 29 años. Siempre los altos jefes militares de Los Cabitos negaron conocer de esta terrible matanza. Pero hace apenas tres años, con ocasión de la remoción del terreno adyacente al mencionado cuartel, es que se descubrieron los restos humanos de hombres y mujeres, la mayoría de jóvenes, no pocos mutilados, con los brazos amarrados y un tiro en la cabeza, enterrados en varias fosas comunes. Pero, además, miles de huesos calcinados, las bases de la edificación de lo que fue un horno para incinerar a las víctimas y el ducto para abastecerlo de combustible.

En sus testimonios ante la CVR, los jefes y altos mandos militares de Los Cabitos durante los años 83-85, negaron tajantemente que al interior del cuartel siquiera se hubieran mantenido detenidos.

3).- Estos dos macabros acontecimientos que deben avergonzarnos a todos, son una muestra de la barbarie a que se llegó durante esos aciagos años. Y de lo poco que le importaba a la clase política, ¿fueron actos terroristas? ¿Y la ley del negacionismo?


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Carlos Tapia

Opinión

Columnista

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