Terrorismo nuclear

Cuando la guerra fría acabó se creyó que se acabaría también la amenaza nuclear. Pero no ha sido así; hoy estamos presenciando una proliferación del arma nuclear.

| 27 marzo 2012 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 3.1k Lecturas
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Las potencias nucleares han modernizado sus arsenales. Además, han proliferado nuevas potencias nucleares como Israel, India, Pakistán, Corea del Norte, a las cuales, probablemente Irán se sume en el futuro.

Pero lo más peligroso en esta proliferación es que organizaciones islamistas terroristas han manifestado un gran interés por el arma nuclear. Al Qaeda, ha liderado esta pretensión declarando que “obtener armas nucleares es el deber religioso de los musulmanes”.

Los terroristas islamistas están así en busca de su Santo Grail: Una bomba de solo un megatón pero capaz de destruir fácilmente 1.5 km2 de una ciudad, incinerar 20 mil personas y contaminar con radiación otras 100 mil más.

Un artefacto como este se puede obtener con la complicidad de militares radicales, científicos mercenarios y organizaciones mafiosas. Por ejemplo, en Pakistán, una potencia nuclear increíblemente inestable, donde Al Qaeda y otros grupos terroristas cuentan con simpatizantes dentro de las fuerzas armadas, se dan hoy las condiciones ideales para una transferencia de material nuclear para fabricar esta bomba de un megatón.

Lo que más preocupa a los especialistas en terrorismo nuclear, no es que los terroristas logren que les transfieran o le vendan una pequeña ojiva nuclear, porque esto es difícil, sino que ellos mismos la fabriquen.

Un estudio de los 5 más experimentados diseñadores de armas nucleares de los Estados Unidos concluye categóricamente que un grupo terrorista con conocimientos en materiales fisionables y con la ayuda de científicos radicales o mercenarios puede crear una bomba de un kilotón. Necesitarían menos de 8 kilos de Plutonio o unos 24 kilos de Uranio enriquecido. Estas pequeñas cantidades se pueden obtener hoy en el mercado internacional donde circulan, para el uso civil, toneladas de estos dos materiales nucleares.

Las únicas dos medidas de seguridad absoluta para evitar que cantidades de material nuclear fisionable, como las señaladas, caigan en manos terroristas son terminar con el comercio civil internacional del plutonio y uranio enriquecido y convertir los stocks militares de estos dos explosivos nucleares en materiales inservibles para armas.

El 27 de marzo se reunirá en Seúl la Segunda Cumbre sobre Seguridad Nuclear. Asistirán 53 jefes de Estado, que sin duda, emitirán un Comunicado con medidas para mejorar la seguridad de los stocks y del comercio de Plutonio y Uranio enriquecido.

Sin embargo, debido a que es un buen negocio, será muy difícil que la Cumbre prohíba el comercio civil internacional del Plutonio y del Uranio enriquecido. También, por ser inaceptable para las potencias nucleares, será imposible que la Cumbre acuerde volver inservibles los stocks militares de estos dos materiales.

Y así, sin medidas de seguridad nuclear absolutas para el plutonio y el uranio enriquecido, los terroristas islamistas podrán continuar su devota búsqueda de su Santo Grial de un megatón.

¿Lo encontrarán?

Esto solo lo sabremos, si algún día vemos perplejos, emerger un hongo nuclear en una de las tantas ciudades que los terroristas islámicos odian.


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