Terrorismo internacional

Para ser estrictos, la definición de “terrorismo”, corresponde, según las Naciones Unidas, a aquellas organizaciones e individuos que utilizan, de manera sistemática, el terror como método de amedrentar gobiernos y sociedades para obtener objetivos políticos. Y la categoría “internacional” tendría que significar una actividad que no reconoce fronteras y siembra terror buscando repercusiones en el ámbito global.

Por Diario La Primera | 14 enero 2009 |  498 
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Lo que se pretende que es Al Qaeda: una supuesta red de activistas capaces de golpear a las potencias occidentales y a sus aliados, en cualquier punto del planeta, para mantenerlos en sobresalto, sería lo que mejor encaja en la definición de terrorismo internacional. Pero Estados Unidos y Europa han ido más allá y han decidido que el asunto se resuelve en una lista que elaboran y que se convierte literalmente en una lista moral.

Los “terroristas internacionales” serán, de acuerdo a esto, los que merezcan ser tratados como tales, perseguidos por el mundo como “enemigos de todos”, independientemente de las características del conflicto específico del que son parte. Es evidente, por ejemplo, que Hamas existe porque la cuestión palestino-israelí continúa sin solución, y esto alimenta el surgimiento de organizaciones radicales que buscan romper el entrampamiento deliberado de las negociaciones.

Seguramente Hamas tiene mucho de terrorista, a la vez que de nacionalista, islamista, extremista, etc. Pero ¿de dónde sale internacional? Únicamente de la intención de asumirlo como un enemigo y permitirse actuar contra sus miembros, sus vínculos y sus finanzas en el sitio que sea. Algo más, como se ve en la actual ofensiva “plomo fundido”, la lista funciona hasta para justificar una sucia matanza, casi genocida, con el argumento de que en medio de los civiles acribillados debe haber algún “terrorista”, internacionalmente calificado.

Lo mismo vale para las FARC, que no existen fuera de Colombia. Nadie piensa que las FARC quieran incidir en política peruana, ecuatoriana o estadounidense. Pero los gringos los tienen de “terroristas internacionales”, lo que arrastra consecuencias como la bárbara intervención de las fuerzas armadas colombianas en territorio ecuatoriano, que Estados Unidos se negó firmemente a condenar, y el affaire mundial sobre la computadora de Raúl Reyes que permite a Uribe suministrar pretextos para que otros gobiernos persigan opositores dentro de sus fronteras.

Y ahí entramos 14 ciudadanos peruanos y el ex candidato Ollanta Humala convertidos de pronto en “colaboradores del terrorismo internacional” porque una periodista histérica que andaba buscando conspiraciones contra Alan García, se fue a Bogotá para ver si hacía enlaces aunque fueran indirectos, remotos o hipotéticos, entre Colombia y Perú, aunque sea encuentros casuales en un cóctel donde habían muchas otras personas, en un evento internacional o en algún diálogo de paz. Y, en mi caso, referirme al tema en el diario también me hace terrorista, terrorista internacional.
Referencia
Propia

    Raúl Wiener

    Raúl Wiener

    POLITIKA

    Analista

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