Tercera vuelta

El veloz tránsito de una ideología estatista a la economía de mercado de Gana Perú, quedó confirmado por el discurso de investidura de Salomón Lerner. Un punto clave que subraya esta orientación es su apuesta por los 210 proyectos de inversión que suman 73 mil millones de dólares, de los cuales más del 40% son mineros y casi en su totalidad de capital extranjero.

| 01 setiembre 2011 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.3k Lecturas
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Si a esto se agrega el reconocimiento de la estabilidad macroeconómica como un factor crucial de su programa, es evidente que se afianza el modelo de generación de riqueza para poder crecer y redistribuir.

Fue explícito al apostar por obras de infraestructura de gran envergadura, como el propósito de duplicar las carreteras hechas por el anterior gobierno y algo muy importante, construir hidroeléctricas. Una inversión de esa envergadura sigue el camino trazado y permitirá tener los recursos necesarios para alcanzar las metas sociales.

Queda por ver si esta novedosa postura pro inversión, pro minera y pro hidroeléctricas, va a ser aceptada por sus bases. El país no olvida que el Partido Nacionalista hizo de su rechazo a los tratados de libre comercio y a la gran inversión extranjera, sobre todo en la minería y en las hidroeléctricas, una consigna de combate desde su fundación. Buena parte de los conflictos sociales estaban alentados por el rechazo radical a lo que consideraban un nefasto modelo neoliberal.

Hubo quienes contrapusieron crecimiento y desarrollo con malabares ideológicos. Otros que negaron los datos de reducción de la pobreza que tales políticas generaban. Apenas ayer las violentas movilizaciones puneñas exigían que la minería se prohíba en esa región. De alguna manera ello cerró la votación por Ollanta Humala en el sur. Las numerosas y constantes manifestaciones contra Inambari, eran pan de todos los días para sus activistas y los aliados. Nunca el país escuchó una condena de sus dirigentes.

El modelo de inversión para el desarrollo ha sido adoptado ahora sin dudas ni murmuraciones mientras los retos siguen siendo muy fuertes para la inclusión social. El balance y la perspectiva son claros: durante la década fujimorista la pobreza se redujo apenas en 2%. Con Alejandro Toledo se consiguió que baje 6 puntos y con Alan García la pobreza disminuyó en 18 puntos. Si el gobierno promueve la creación sostenida y suficiente de riqueza, deberá superar esta última cifra y cerrar brechas insostenibles en una sociedad democrática.

Nos anuncian que están por lograr una contribución de unos mil millones de dólares de la minería en un marco donde esperan nuevos proyectos por 30 mil millones. Todo esto sin estatizar ni limitar la gran inversión extranjera.

El reto está planteado para el presidente Humala. Ahora tendrá que explicarle a sus bases el nuevo ajuste programático y ello no será tan sencillo. Allí están los cocaleros ilegales anunciando huelgas y los agitadores sureños tratando de imponerse contra la minería y las hidroeléctricas.

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