Telmo Hurtado y la masacre de Accomarca

1).- El 14 de agosto de 1985 una patrulla del Ejército, comandada por el subteniente EP Telmo Hurtado (con solo 23 años), dio muerte a 62 campesinos de un anexo de la comunidad de Accomarca en el departamento de Ayacucho. Cumplía la misión de eliminar a los sospechosos de colaborar con los subversivos del lugar. Encerrados en una rústica vivienda fueron ametrallados, y poco después, se lanzaron granadas para incendiar la vivienda y los cadáveres ahí encerrados. Posteriores investigaciones dieron cuenta que 27 de las víctimas eran niños y 35 adultos, de los cuales 10 eran mujeres (una de ellas de 80 años). Días después, en el afán de no dejar vivos a los testigos, entre el 8 al 15 de setiembre, fueron asesinados otros siete campesinos.

| 20 agosto 2012 12:08 AM | Columnistas y Colaboradores | 2.3k Lecturas
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Ante la comisión parlamentaria encargada de investigar lo sucedido, Telmo Hurtado declaró: “Según mi decisión, yo la considero correcta (…) A nosotros no nos agrada pero tenemos que cumplir para darles un buen gobierno”. Juzgado en el fuero militar, en un engorroso juicio que duró hasta 1993, Telmo Hurtado fue condenado simplemente por abuso de autoridad, y se le absolvió del delito de crimen calificado. Se le impuso una reparación civil de 500 nuevos soles. A los otros oficiales superiores que aparecían involucrados en la planificación y ejecución del operativo se les sobreseyó ya que “… cumplieron con sus obligaciones militares y se ciñeron al modus operandi previsto para el ingreso a las poblaciones, interrogatorios sumarísimos (…) acciones todas encaminadas a derrotar a la subversión”.

Hurtado se acogió a la ley de amnistía promulgada en 1995 durante el gobierno de Fujimori. Llegó a recibir cuatro condecoraciones y ascendió al grado de Mayor. En 2002, ya revocada la amnistía, Telmo Hurtado huyó, en complicidad con sus superiores, a Estados Unidos. En el 2006 fue detenido en Miami por estar indocumentado y fue extraditado al Perú en 2011.

2).- En la audiencia del 19 de julio de 2012, y confrontado con el general Wilfredo Mori- Jefe Político Militar de Ayacucho en 1985- no vaciló en acusarlo a él y los oficiales de su Estado Mayor de entonces, de haber planificado la incursión militar contra una supuesta “escuela popular” del senderismo. Por eso, las órdenes fueron reservadas y solo orales. Eso era lo que por entonces se acostumbraba. Aunque sus superiores no imaginaron que fueran tantos los muertos y tan descuidados en el operativo al dejar varios testigos.

Ya en la confrontación, cara a cara, Telmo Hurtado se ratificó que fue el propio general Mori que lo citó a su domicilio en Lima para aconsejarlo que debería regresar a la zona y “limpiarla” de testigos y sobrevivientes. Pero la cosa ha ido más lejos; Hurtado ha acusado que él fue testigo cómo, al interior del cuartel “Los Cabitos” en Huamanga, 14 detenidos fueron ultimados, con un balazo en la cabeza, por el propio jefe de inteligencia. Hasta ahora suman 109 los cadáveres encontrados en fosas comunes al interior del cuartel, un horno utilizado para la cremación y los ductos abastecedores de combustible para la macabra tarea. Y pensar que “Los Cabitos” era el cuartel donde funcionaba el Comando Político Militar de Ayacucho, y cuyos jefes siempre negaron que se violaran los derechos humanos en la región.

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Carlos Tapia

Opinión

Columnista