Te amaré más

Andrés miraba a Isabel con ganas, con esas ganas que miran los hombres solos a las mujeres bonitas. Pero extrañamente, después de un tiempo, Andrés dejó de mirarla con esos ojos de enamorado capaz de todo.

| 14 marzo 2012 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
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Nadie sabe por qué. Es posible que fuera porque aquella tarde en que Isabel llegó a la oficina con una blusa corta, de la que se le escapaban unos rollos nada amables. Además porque ella tiene un lenguaje de piraña: de diez palabras, once son vocablos ensuciados por la procacidad. Cuando la miraba con mayor atención descubría nuevos defectos y llegó a pensar que estuvo loco el tiempo en que la había visto con buenos ojos de enamorado. Sin embargo, descubrió en ella un talento fenomenal: prepara dulces como las diosas más talentosas del cielo y llegó a pensar que podía vivir con todos sus defectos con tal de comer todos los días las delicias que Isabel preparaba. Le pidió que fuera su novia y ella dijo “no” porque a Isabel siempre le han atraído los hombres con mucho dinero. Sus padres, al notar ese otro defecto suyo, le explicaron en todas las formas posibles que buscando un hombre adinerado podía quedarse hasta solterona. “Seré una cuarentona que busca novio con plata, pues; pero nunca le daré el ‘sí’ a un hombre de billetera flaca”. Andrés insistió en hacerla su enamorada con la ilusión de estar con ella por comer las delicias que prepara. Pero ella le decía “no”, “no” y de tanto ser rechazado, con el orgullo dolido, se enamoró de ella. Fue curioso porque ya no veía en Isabel los defectos que había descubierto y ni siquiera le importaba ya las delicias que prepara. Nunca pudo explicar con razones valederas por qué se había enamorado. Isabel, por su parte, también llegó a enamorarse del insistente Andrés y una mañana de un domingo caluroso sellaron su amor con un interminable beso sincero.

--Te amo, Isabel, y no entiendo por qué. Te amo completita y te amaré más si todos los días de nuestro amor eterno cocinas para mí.

--Yo también te amo con todo el amor del mundo y te amaré más si le dices a mis padres que tienes 300 mil dólares en el banco.


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