Tarifas y desarrollo eléctrico

Existe consenso de que el Perú debe desarrollar su potencial hidroeléctrico. Lo que no queda claro es el camino.

Por Diario La Primera | 07 oct 2008 |    

El camino pasa por vencer algunas barreras: validar la magnitud del potencial hidroeléctrico, suficiente cartera de proyectos y precios que permitan construir hidroeléctricas. El potencial hidroeléctrico fue evaluado desde los años 70 hasta principios de los 80. Se identificó una capacidad desarrollable de 58,300 MW capaces de producir cerca de 400,000 GWh/año, en centrales mayores de 10 MW. Los estudios fueron muy preliminares. Año a año las cifras sufrían variaciones importantes. Se requería estudios de mayor profundidad. Algunos estudios se materializaron en la década de los años 80, mediante créditos de instituciones de fomento del desarrollo. Allí nos hemos quedado. Lo real es que conocemos insuficientemente nuestra única fuente significativa para el desarrollo eléctrico de los próximos 30 años. Las concesiones de hidroeléctricas han funcionado como un mecanismo de adquisición de derechos, que luego se trata de transferir con alta ganancia y poco valor agregado en estudios e ingeniería del proyecto.

El potencial hidroeléctrico es, a groso modo, equivalente a 16 veces nuestra actual demanda. Si pudiésemos sostener en 8% el crecimiento anual del PBI, necesitaríamos ampliar la oferta eléctrica en 10% cada año. En la hipótesis que la nueva demanda eléctrica pudiese ser cubierta sólo con hidroenergía, al 2037 se habría copado el potencial hidroeléctrico. Es decir, alcanzaría para 29 años. Para 5% de crecimiento anual del PBI, el potencial estaría copado el 2047, pero sin cubrir totalmente la demanda durante los meses de estiaje.

Dos años atrás se podía construir una hidroeléctrica con US$ 1 millón por MW de capacidad instalada. A inicios de año, la cifra se acercaba a los US$ 2 millones por MW. Recientemente un consorcio minero anunció que construirá 200 MW con un costo de US$ 600 millones; equivale a US$ 3 millones por MW. Si el costo es US$ 2 millones por MW, la energía producida costará encima de US$ 50/MWh. Si el costo incrementa a US$ 3 millones por MW, la energía costará encima de US$ 75/MWh.

Los costos anteriores tropiezan con nuestra tarifa. En el Perú, la tarifa que remunera lo producido inmediatamente antes de entrar al sistema de transmisión (precio monómico a Muy Alta Tensión o MAT), es del orden de US$ 40/MWh. En países vecinos que operan sin subsidios, su valor es US$ 60/MWh o mayor.

La población más pobre es la que consume menos energía eléctrica. El 22% de peruanos todavía no tiene acceso al consumo eléctrico; es la población de mayor nivel de pobreza. Entre los usuarios, el 28% consume 30 kWh/mes o menos; este segmento en conjunto consume menos del 0.8% de lo producido. Quienes consumen 100 kWh/mes, no necesariamente configuran una situación de pobreza. El 57% de los usuarios cae dentro de ese límite; conjuntamente consumen el 4.9% de lo producido, o sea menos del 5%. Sumados a la población que no tiene acceso al servicio eléctrico, encontramos que el 67% de la población peruana consume menos del 5%.

Las cifras indican que protegiendo el precio del 5% de lo producido –tarea sencilla– se protegería del incremento tarifario a los 2/3 de menores ingresos de la población y se superaría la barrera que impide construcción de hidroeléctricas. Si no superamos el reto, caeremos en lo actual: tras 2 años de prédica para consumir gas, hemos terminado comprando equipamiento diésel, cuyo costo se acerca a los US$ 400/MWh.


    Carlos Herrera Descalzi

    Carlos Herrera Descalzi

    Opinión

    Columnista