Tan claro como el agua

Los monopolios son prácticas no contempladas en nuestra constitución y muy nocivas para la economía social de mercado, su práctica siempre trae problemas en la calidad del servicio al cliente.

Por Diario La Primera | 18 ago 2010 |    

Este intento que se pretende legalizar, paradójicamente tan oscuro, el de querer imponer, prácticamente al bufalazo, una normatividad sobre la implementación de Terminales Terrestres para el Transporte Interprovincial de Pasajeros en nuestra patria, fabricada a medida en las oficinas de la Dirección General de Transporte Terrestre y bendecida desde el despacho de monseñor Guapo Lindo, es evidente, no podría ser de otra forma. El Perú necesita de Terminales adecuados, Lima necesita varios terminales correctamente construidos y ubicados en función a los requerimientos de la movilidad y facilidad de acceso de sus usuarios. No está en tela de juicio este asunto. Insisto, este tema está cada vez está más claro, existe orientación en beneficio de un grupo peruano interesado en desarrollar este tipo de negocios, aparentemente para reestructurar el gran desembolso económico que les ha representado el hasta ahora elefante blanco en Lima norte. Los requerimientos transparentan barreras restrictivas y plazos ínfimos para contestar, apoyar y proponer alternativas a la norma. El problema central radica en lo siguiente: hoy no se puede de acuerdo a nuestra jurisprudencia, monopolizar las actividades de los terminales terrestres interprovinciales en un solo operador mediante la regulación del sector. Reiteradamente el INDECOPI ha rechazado intentos en esta dirección, pero y aquí se muestra más claro que el agua que vía la introducción de barreras burocráticas en la regulación se puede llegar al objetivo escondido que es la de reservar el negocio de los terminales terrestres interprovinciales para uno o dos grupos económicos. Hasta mañana.

    Federico Battifora