Susana: consejos hasta de un conejo

Dicen las encuestas que la alcaldesa de Lima tiene más o menos un 32% de aprobación. Ha remontado algo pero parece que no alcanza para impedir la revocatoria. Tiene muchas cosas en contra. Una de ellas es el tiempo. Casi menos de tres meses para convencer a los vecinos que “Lima no puede parar”. Habría que decirle parafraseando a Vicente Huidobro que a su tiempo se le ha perdido su reloj. No hay forma de controlar las cosas en tan breve lapso.

| 30 diciembre 2012 12:12 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.3k Lecturas
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Le está faltando un buen equipo de prensa y de imagen. Tengo la impresión que aún no se han percatado que Susana Villarán ha entrado en un proceso electoral y que debe entrar en campaña. La revocatoria es un llamado al pueblo a votar en las urnas y se debe hacer propaganda como en cualquier contienda electoral, salvo que se quiera perder. En las sociedades actuales las elecciones se ganan en los medios de comunicación social más que en las calles.

De aquí hasta marzo, la alcaldesa debe saber qué declarar, qué callar y el momento en que ha de guardar silencio o no. Y pensar muy bien lo que va a decir y la imagen que va a proyectar ¿Debe bailar como lo hizo hace poco? O trasmitir más bien seriedad, compromiso y entrega con los asuntos de la ciudad.

Susana tiene otro problema. Si uno quiere ser indulgente con ella y no pasarse al equipo de los mal intencionados, diríamos como Maquiavelo que no la acompaña la “fortuna”, elemento que juega un papel importante en la política. No se trata de incompetencia ni de improvisación. Todo no es más que puras casualidades y que la “tía”, como le dicen, tiene mala suerte. El mar se lleva la arena, qué fatalidad; la policía no planifica el desalojo de La Parada, qué desventura; no estuvo ese día porque tuvo que viajar por un problema personal, qué desdicha; la ampliación de la autopista en la Costa Verde ocasiona caos en la ciudad, otra vez la mala suerte; y ahora el río Rímac se lleva los endebles muros de contención. Caramba, una vez más el azar interponiéndose en su camino. No hay otra explicación. Porque este río apenas tiene hilachas de agua que dan risa. No es el Sena ni el Potomac. Menos el Amazonas. Y si le dicen Río Hablador no es porque trae inmensas rocas que todo lo destruyen a su paso, sino simple habladuría de los viejos criollos de una Lima que hace tiempo que se fue.

Lo peor: un día antes de que el muro cediera ante el ímpetu de las aguas, Susana declara que todo estaba planificado, que la inundación de las obras estaba prevista. Si se previó la caída de la muralla, ¿entonces para qué se gastaron tanto tiempo y dinero en construirla? Alguien asesora mal a la alcaldesa. O alguien de su entorno quiere que pierda.

Algo más. Susana Villarán construyó su agrupación política con miras a las elecciones presidenciales. Pero otra vez la fortuna la terminó llevando a la Alcaldía de Lima. Y creo que aquí está el origen de todos los males. La madre de sus tragedias. Siempre encaró los problemas de la ciudad con una visión de candidata a la Presidencia. Este error de concepto le hizo perder la perspectiva y terminó desentonando con sus electores. Aunque Lima sea la capital y albergue en sus ladrillos a más de siete millones de habitantes, los asuntos en los que debe embarcarse su alcalde son de carácter vecinal.

Susana Villarán llegó a la Alcaldía teniendo como experiencia su historia impecable en la defensa de los derechos humanos. Pero ya no es hora de tocar la música con guitarra, sino con cajón. Hay que trasmitir trabajo en beneficio del vecino y no del ciudadano. Se trata de dos categorías distintas. El vecino exige tranquilidad, jardines, postas médicas, entretenimiento, eficiente recojo de la basura, paisaje, medio ambiente. El ciudadano, en cambio, persigue el bien común: la justicia, la igualdad, la eliminación de la pobreza, la justicia social.

El pueblo lo sabe y no entiende a la alcaldesa que por formación y convicción se ha visto liderando marchas que reivindican los derechos de la comunidad gay. O pronunciándose sobre los crímenes y las violaciones a los derechos humanos u opinando sobre temas que son competencia del Parlamento y el Ejecutivo. Creo que su estrepitosa caída hasta el 18% de aceptación se debió a eso. Que Susana Villarán no siga confundiendo los planos. Consejos hasta de un conejo.


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Carlos Mesía

Opinión

Expresidente del Tribunal Constitucional

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