Supervisar el tránsito

De nada sirven las declaraciones de principios y la dación de normas múltiples, si no van acompañadas de una adecuada y eficiente supervisión del tránsito. Supervisar lo que sucede en la vía pública.

Por Diario La Primera | 29 jun 2011 |    
En primera instancia, Supervisar a los conductores, estos deberían tener una categorización por grado de responsabilidad, evidentemente, me estoy refiriendo a los conductores del transporte público urbano masivo, incluidos los taxistas. En primer término, porque son ellos los que asumen gran responsabilidad al movilizar a los ciudadanos diariamente en forma masiva y copan en casi un 74% la vía pública y a toda hora, por cuanto a los conductores que incumplen las normas de tránsito, deben ser sancionados severamente. Luego tenemos a los conductores de vehículos privados o de instituciones públicas, sean estos para servicio privado o perteneciente a empresas o instituciones que realizan su trabajo a lo largo y ancho de la vía pública o necesitan de ella para transportar y transportarse. Finalmente los peatones, los más desprotegidos de la vía de todos, pero que no están exceptuados del cumplimiento estricto de normas. La modernidad nos pone de cara al siglo XXI y nos propone soluciones muy prácticas como económicas, de la mano de la tecnología de punta que está al servicio de la comunidad más expuesta, a las consecuencias de las conductas incorrectas de los conductores irresponsables, como insensible. Supervisar el tránsito es una acción para el bien de la gran comunidad y debe ser muy costosa para los incorregibles que ponen permanentemente en riesgo a los demás, sin asistirle el más mínimo derecho a ello. En un país y sobre todo en una ciudad como Lima, donde de cada 10 accidentados fatales, producto de accidentes viales, 7 muertos son por atropello, estamos siendo testigos de una violación indiscutible y crónica de los derechos humanos más elementales del ciudadano, a vista y paciencia autoridades incapaces de resolver esta situación por décadas. Hasta mañana.

    Federico Battifora