Sufre, taxista, sufre

Probablemente 150 mil vehículos se usan en Lima para hacer TAXI sin ningún tipo de registro en la Gerencia de Transporte Urbano de Lima Metropolitana, el SETAME debe bordear los 85,000 registros DIZQUE formales.

Por Diario La Primera | 01 set 2010 |    

Esta más que obvia sobreoferta de 235,000 vehículos, circulando por la ciudad, queriendo hacer TAXI, produce dificultades. Este es un modelo de perder, perder. Entre 11 y 13 horas por día trabajan muchos con la ilusión (los que ingresaron al sistema) de terminar de pagar su automóvil, pero tengo información que este sistema empezó a hacer agua por todos lados, los ilusionados taxistas ya no pueden más con este sistema, no les alcanza para mantener adecuadamente a sus familias, de lo contrario se atrasan en sus cuotas y por consiguiente la maquinaria financiera de este sistema (porque este es un negocio financiero, no nació para atender al sufrido taxista, aunque así se lo hayan vendido y se lo continúan vendiendo) les aplica los intereses y moras correspondientes, con lo cual la cuota sube. Con las pistas en el calamitoso estado en que se encuentran en su mayoría en la capital, más los 200 o 250 km por día que están obligados a circular, dependiendo del sistema en el que se encuentren y para que su cuota mensual no aumente, no hay suspensión, ni dirección, ni neumáticos que resistan y alcancen su estándar en km recorridos de acuerdo a lo estipulado por el fabricante. Estos vehículos en un año ya tienen que registrar casi 90,000 km, siendo en su gran mayoría pequeños, económicos y no fabricados para realizar una labor exigente como la de un taxi en Lima y menos recorrer 250 km por día. En dos años serán clientes de los talleres de mecánica para una bajada de motor y la mayoría no habrán llegado ni al 40% de su amortización. Paradójicamente estos taxistas obligados a recorrer Lima para acumular kilómetros son grandes contribuyentes a la nación pues entre el IGV y selectivo al consumo a los combustibles aportan diariamente mucho dinero al erario nacional. Hasta mañana.

    Federico Battifora