Subirse al carro

Efectivamente yo empecé a escribir sobre el “fenómeno Susana” cuando ella ya se encontraba en subida y alcanzaba los dos dígitos. El 22 de agosto escribí el artículo “Susana Ollantizada”, para poner en evidencia que la campaña de demolición que se ponía en marcha contra la candidata en ascenso era equivalente a la que se usó en el 2006 contra el candidato nacionalista y que lo que iba a probarse en la elección era si el pueblo limeño, como antes lo habían hecho los del interior, podía sobreponerse a la dictadura mediática y al terrorismo de prensa para hacer triunfar una opción diferente a las que el sistema ha armado para manipularnos.

Por Diario La Primera | 22 set 2010 |    

El 2 de septiembre escribimos “Parar a Susana”, que es el artículo que dedicamos a reflexionar los dos temas capitales de la derecha peruana: el dominio electoral de Lima y el poder de la prensa para condicionar el voto. Ambos mitos se están cayendo estrepitosamente en estas elecciones municipales. Ninguno de los temas que la derecha periodística ha querido utilizar: el puño cerrado, la participación de Patria Roja, el terrorismo, el apoyo de Humala, han parado la corrida de adhesiones hacia la candidata de Fuerza Social, que más bien ha dado demasiadas explicaciones a asuntos que hace tiempo la gente entendió por su propia cuenta.

El 15 de septiembre escribimos el artículo “La Ganadora” con el que confirmábamos el aserto del diario LA PRIMERA, el primero en advertir que la tendencia que llevaban las curvas de intención de voto de las dos candidatas señalaba que era sólo cuestión de unos días que se igualaran y que Susana pasara a comandar los sondeos. Hoy el hecho es casi irreversible, aunque lo que se espere no es que haya un abandono de la cancha de los vencidos sino una violenta batalla hasta el último cartucho.

He hecho este recuento para preguntarme una cosa: ¿soy uno que se “subió al carro” de la vencedora porque hice pública mi adhesión cuando iba en camino a los 20 puntos y no cuando estaba estancada en 5%? Es una cuestión clave porque son probablemente más de un millón de limeños los que se han decidido a votar por ella en una etapa bien avanzada de la campaña. Nadie va a discutir los méritos de Susana y de su equipo en haberse metido con convicción a una lucha que está ayudando a cambiar al país. Pero justamente eso exige la grandeza de entender que al crecer el movimiento incorpora muchísimos actores disímiles y que la unidad para el cambio que parecía una ecuación imposible de resolver se empieza concretar en la propia vida por el impulso de la historia.

Por eso lo que habría que llamar es a subirse al carro, es decir darle amplitud a la victoria, masificarla y ponerla al servicio de la construcción de un país diferente. Sabemos que la derecha derrotada va a insistir en crear fantasmas o en la majadería de la caperucita de que Susana es buena pero los que la rodean son los malos. Pero eso qué importa, si con todo el barro lanzado en esta campaña la ganadora sale limpia es porque al país real ya le cansó el proyecto dominante de los últimos veinte años y está dispuesto a arriesgar por una nueva orientación política.

Referencia
Subirse al carro

    Raúl Wiener

    Raúl Wiener

    POLITIKA

    Analista