Soy su hermano pero no sé nada

La famosa frase que se convirtió hasta en canción en los 80s está de vuelta. El presidente Ollanta Humala no ha querido declarar ni jota sobre el escándalo que a todas luces parece ser el traslado de su inefable hermano, Antauro.

| 12 marzo 2012 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 2.5k Lecturas
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A la prensa la dejó con la palabra colgando cuando terminó de hablar de lo que él quería y el periodista le lanzó la pregunta sobre el condenado Humala. El presidente dio media vuelta e ignoró olímpicamente la interrogante.

Caben dos posibilidades:

A) No es cierto que había una amenaza contra sus padres, visitantes asiduos de Antauro en ‘Piedras Gordas’. El traslado ha sido un privilegio por ser hermano del Presidente.

B) Es verdad que había una amenaza contra sus padres. En ese caso, quedaría claro que:

- ‘Piedras Gordas’ NO es un penal de alta seguridad. Cualquier preso puede poner en jaque su seguridad. El INPE da vergüenza ajena aceptando que son incapaces de controlar una cárcel, que aún teniendo supuesta información privilegiada de un presunto secuestro o ataque a los padres presidenciales, no pueden asumir la seguridad y el control.

- Si el problema y la preocupación eran por seguridad, ¿cómo es que se le traslada a un centro penitenciario que no tiene sino mínima seguridad?

- Si el problema y la preocupación eran por seguridad, ¿cómo es que el Presidente, -hijo y hermano de los supuestos amenazados- no ha sido informado, según el ministro de Justicia? Da vergüenza ajena escuchar al ministro Juan Jiménez decir; “con el presidente no hemos hablado”, cuando el periodista le pregunta si fue informado o coordinado el traslado de Antauro con el Sr. Ollanta Humala.

Caben dos posibilidades:

- La orden vino de Palacio.

- Alguien más papista que el Papa “interpretó” que lo más cómodo para el Presidente y toda su familia, sería el cuestionado traslado.

Porque no se puede creer, que si la decisión se tomó SIN el consentimiento del padre y hermano de las potenciales víctimas, por lo menos no se le haya puesto al tanto. Es ab-so-lu-ta-men-te inverosímil que si yo soy presidente y mis padres y hermano están bajo algún tipo de riesgo o amenaza física, no se me avise o informe. Y si así hubiera sido, cosa francamente muy difícil de creer, el mismo día echo al ministro de Justicia, del Interior y al jefe del INPE por negligencia.

El Presidente Ollanta Humala dijo en campaña que sus familiares no debían esperar privilegios en un gobierno suyo. El reo Humala ha desafiado más de una vez a su hermano en Palacio, ha tenido el desparpajo de tirar sillas y mesas en una corte, ha dado entrevistas cuando le vino en gana –desde un penal de ALTA SEGURIDAD, – y ha salido en Navidad y Año Nuevo con excusas médicas sospechosas.

Tiene, como ha denunciado el domingo 4to Poder, un iPhone desde el cual maneja correos, llamadas a discreción, contactos, en lo que bien ha descrito como una “oficina móvil”. Y como ya más de un medio ha denunciado, en su nueva cárcel tiene reservistas condenados a su disposición.

Uno pensaría que si a alguien le conviene darle cuerda a Antauro, es a su propio hermano y que mejor le sirve guardado y callado, pero lo cierto que callado ha estado poco, y sale a la luz de estos últimos acontecimientos: los correosantauro2016@gmail.com, los mails y sus contenidos, el traslado mismo. ¿Será que al Sr. Antauro Humala tienen más por qué temerle de verdad que sus delirantes planes y afanes de poder?

El traslado privilegiado es una ofensa para todos quienes hasta ahora, y algunos antes, creemos que las cosas se han estado manejando bien desde el MEF e incluso desde Palacio. Pero que no se equivoque el Presidente, que no crea que los halagos de la derecha, que la bonanza de cifras en las encuestas pueden blindar decisiones arbitrarias.

Que le quede claro que no son más que un crédito efímero y que al pueblo no le cae bien los privilegios, las decisiones que trasgreden las leyes y la igualdad. Es una ofensa a la memoria de esos cuatro policías peruanos que este señor, por apellidarse igual que el Presidente, pueda hacer lo que le da la gana, mudarse a una cárcel resort y pretender incluso ser reincorporado como coronel al ejército. El Presidente debe pronunciarse ya y dar marcha atrás a este despropósito.


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Claudia Cisneros

En voz alta