Soy barra brava del Hi5

Desde que me inscribí en el hi5, la comunidad virtual del flirteo y la amistad -en orden de ejecución-, soy algo ‘feliz’.

Por Diario La Primera | 07 oct 2008 |    

Allí me reflejo de la manera más sincera: cuelgo fotografías urbanas, personales y escribo garabatos sentimentaloides en mi diario electrónico. Últimamente, misma migración del siglo pasado, el que menos lo abandona; ahora se pasa a formar parte de los dominios de sus competidores: el “My Space”, sino al más popular: el “Facebook”. Yo, en realidad, ya soy barra brava del Hi5. Más hincha, ni la muela, la mascota futbolera del San Martín. Así me invite a otra comunidad la súper archi riquísima Norah Jones -que dicho sea de paso, puede aparecer disfrazada bajo el rostro anónimo de un esquizo-; además, mudarse electrónicamente me hace triste y soy como unos versos de un poeta brasileño que siempre escribía en cualquier pared: “ex mudarme/ ex todo”. Pero el hi5 tiene su doble filo. Cuando ‘rompes’ sentimentalmente con alguien, es muy cruel. Sobre todo si eres un esforzado compaginador de la historia de tu vida. Tienes que borrar los documentos comprometedores para no maletear tanto el corazón. Vas contra ti mismo; actualizas tu perfil y pones: “soltero”. O mejor aún: “relación abierta”, cuando en realidad estás más entrampado; o la intrigante “Te digo después”. Por ejemplo, las fotos como tórtolos, lo eliminas como si fuera un troyano. El hi5 puede ser visto como una frivolidad –vanidad–, pero cuando alguien cercano fallece o el desamor crece, es una piedra emocional de culto personal. Los recuerdos vienen de cuánto quiso o permaneció esa persona o sentimiento que ya no están. Posdata: No crean que ignoro el escándalo petrolero: ya domaré a un ‘león’ de circo corrupto a punta de rima.


    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

    Malas palabras

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