Sopa amarga: el nuevo macartismo en internet está en marcha

Se llama SOPA, pero no tiene ninguna acepción culinaria. Es más bien una indigesta ley que pretenden pasar en los EEUU y que terminaría, eventualmente, con la internet como la conocemos.

| 21 noviembre 2011 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 2.9k Lecturas
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Atención blogueros, tuiteros, páginas web, portales, diarios on line, ‘youtuberos’, ‘facebukeros’ y demás usuarios de la vasta red. Si todavía no se han enterado qué es SOPA, qué oculta tras su pantalla de combate a la piratería, lea estas líneas porque la www, world wide web, tal como fue diseñada y se ha desarrollado libre durante años, está en franco peligro de extinción. Y no es una exageración.

SOPA es el acrónimo de Stop Online Piracy Act, un proyecto de ley presentado en el Senado estadounidense que navega con bandera de lucha contra la piratería pero que en realidad esconde un peligroso poder de censurar a priori, a quienes se considere hayan infringido la ley antipiratería. Con esta ley podrán cerrar cualquier sitio web en EEUU o el mundo del que se sospeche que ha violado derechos de propiedad intelectual o de autor.

“Este proceso sería express, en apenas cinco días y sin juicio de por medio una web se puede encontrar sin financiación sin antes ser juzgadas. Dicho de otra forma, con estas leyes aprobadas eres culpable sin presunción de inocencia, luego podrás ir a juicio con sus costes incluidos, y tener la posibilidad de demostrar tu inocencia. Durante este proceso, se elimina cualquier posibilidad de seguir generando beneficios económicos aunque seas inocente”. (Miguel Jorge, ALT1040)

La ley ha sido diseñada de manera compleja, lo que la hace de difícil traducción o acceso al público general. Pero organizaciones civiles y compañías privadas asociadas a internet han comenzado a levantar la voz de protesta y difusión del peligro que se cierne. Según Pablo Gutiérrez, de Fayerwayer, las grandes compañías y productoras de contenidos, pretenden convertir internet en ¨un carrito de compras y consumo con un nivel de control similar al de la televisión¨. Es una guerra por poder de la industria de contenidos que incidirá en la industria tecnológica y creativa que ha sido y es el alma y motor de internet.

“(Esta ley) contiene estipulados que congelarán la innovación, que juegan con la misma esencia fundamental de internet. Le da a las corporaciones privadas el poder de la censura. Y peor aún, se salta procesos legales para lograrlo. “ (James Allworth, Harvard Business School)

Con esta ley se fomentaría la confección de listas negras, al estilo del macartismo, que serían elaboradas por los proveedores de servicios, buscadores y proveedores de acceso, a quienes el gobierno delegaría el filtrado y monitoreo. Serán censurados no solo los sitios que directamente infrinjan el copyright de imágenes, música, videos, textos sino también aquellos que faciliten el uso de esos contenidos y quienes provean herramientas que faciliten su descarga. Los proveedores de servicios que no censuren a los infractores, serán también bloqueados.

Quizás por ello, compañías como la propia Google, que había formado parte de un colectivo contrario a SOPA, acaba de tener una lamentable participación en el Senado estadounidense, donde su Consejera de Políticas Públicas, Katherine Oyama, mencionó el caso Wikileaks ante el Comité Judicial de la Cámara de la Audiencia en el Senado: ¨Creo que se trata de un buen ejemplo que confirma que el remedio del bloqueo financiero es efectivo. La asfixia a estos sitios los deja fuera de su fuente de ingresos. Si ustedes pueden conseguir que toda la industria en conjunto ahogue su publicidad y paralice los pagos a estos sitios, podríamos encontrar la manera más eficaz sin tener que introducir daños colaterales como son la libertad de expresión o la propia arquitectura de Internet.¨ (ALT 1040)

En otras palabras, Google finalmente acepta y apoya la pretendida legislación siempre y cuando no sean ellos los censores vulnerables sino que sea el gobierno mediante el ahogamiento económico a los supuestos infractores.

La ley no solo terminará afectando el entramado y el diseño vivo de internet en su uso, sino que también afectaría servicios de navegación anónima que utilizan disidentes de países donde internet está abiertamente censurado. Otros proyectos en el Congreso estadounidense, con objetivos similares, son las iniciativas Protect IP Act o E-Parasite Act. Más de 100 profesores de Derecho de ese país han advertido en una carta firmada sobre las ¨graves deficiencias constitucionales de la proposición y la ruptura de una política de defensa de la libertad de expresión que perjudicará la imagen del país en el resto del mundo.¨

Esta sopa está caliente y cual indignada Mafalda hay que denunciarla. Entra a http://www.avaaz.org/es/save_the_internet/?cl=1398775516&v=11178

y pronúnciate. Antes de que sea demasiado tarde.


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Claudia Cisneros

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