Solidaridad con Salomón Lerner

Un comando cobarde y anónimo o algún individuo, mató a sus perros y le advirtió por teléfono que él tendría la misma suerte.

| 03 octubre 2009 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 694 Lecturas
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¿Por qué? Por haber dirigido la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), por haber señalado la responsabilidad de Sendero Luminoso y de las Fuerzas Armadas y Policiales en la muerte de 69,280 personas; por haber presentado en el Informe Final de la CVR un espejo del Perú para que las peruanas y peruanos nos miremos como habitantes de un país fracturado en el que no nos respetamos ni nos queremos, en el que las vidas de los llamados indios no valen nada; y, por defender nuestro deber y derecho a guardar la memoria de todos nuestros muertos y no aceptar el olvido como política oficial.

Tiene razón Salomón Lerner en suponer que Sendero Luminoso no sería el responsable de las amenazas. Si lo fuera, los senderistas le habrían enviado una carta -como a María Elena Moyano, en 1992- conminándolo a que se vaya; le habrían puesto una bomba cerca de su casa o su trabajo para recordarle el mensaje anterior, le habrían disparado cinco tiros para matarlo cinco veces y, finalmente -dada la importancia del ex presidente de la CVR- le habrían reventado un cartucho de dinamita en el pecho para matarlo no una, ni cinco, sino cien veces.

La pregunta es: quiénes podrían ser los responsables. Son varias las posibilidades: un comando Colina 2, un comando Rodrigo Franco 2, un comando mixto Colina-Franco, un comando nuevo, o un anónimo cobarde que juega con los perros y el teléfono para disfrutar con el dolor ajeno. Dejemos dos casilleros vacíos por eso de las sorpresas que tiene la vida.

Esperemos que la amenaza se quede donde está. Años atrás, por su defensa de los derechos humanos en el país, Francisco Soberón recibió una corona de flores para su entierro. Felizmente, hasta hoy, sólo fue una cobarde y anónima amenaza.


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Rodrigo Montoya Rojas

“Navegar Río Arriba”