Silencio, por favor, silencio

Me da gusto que una campaña alucinante, a veces, exagerada, haya reducido el número de ese tipo de fumadores que contaminaban el ambiente con su humo. Es una señal de que cosas buenas pueden hacerse.

| 06 abril 2013 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 530 Lecturas
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Ahora debemos hacer una campaña similar contra aquellos que no respetan el silencio del otro y hacen bulla como si les pagaran. La bulla estresa, cansa, afecta, cambia tu estado de ánimo, molesta, perjudica, fastidia, encoleriza, jode; y lo peor de todo es que no le puedes ordenar a tu oído a no escuchar todas las barbaridades bullangueras de esta ciudad enloquecida por la bulla. Si no quieres ver algo, cierras los ojos o miras a otro lado y se acabó. Si no quieres oír algo, qué haces. Aquí hay un problema grave que debe solucionarse ya, porque la salud de la gente está siendo afectaba por la bulla. No basta con poner: “no toque el claxon, por favor”. No basta con decir: “silencio por favor, que estamos en un hospital”. Se necesita medidas radicales para que el chofer de la combi no ponga a todo volumen esa música horrible, para que el dueño del restaurante no ponga cuatro televisores a todo volumen en una sala pequeña. Nadie tiene derecho a decir cosas que el otro no quiere escucharlas. El respeto al silencio del otro debe ser un mandato que debe cumplirse de todas maneras. Esta ciudad bulliciosa está volviendo locos a sus vecinos y esto no es chiste o broma. Todos pierden la oportunidad de estar callados. Algo debe hacerse con el ruido. El tarado de tu vecino no tiene derecho a hacer fiestas todos los fines de semana y decir que en su casa puede hacer lo que quiera. Silencio, por favor, silencio.

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