¿Por qué sigue con ese feo?

José es de esos hombres a quienes en la calle los palomillas del barrio le gritan: “¡Asusta bebes!”; sin embargo, tiene una novia llamada Estela, a quien los mismos palomillas le dicen: “Eres la diosa coronada más hermosa del mundo”.

| 12 agosto 2011 12:08 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
1025

José tiene buen corazón y a veces actúa como un niño ingenuo. Cierto día le dijo a sus amigos que es pariente de “Don Ramón” porque “La Chilindrina” en su circo se sacó una foto con su padre de más de 80 años de edad al que la estrella mexicana le dijo: “Usted es mi biscabuelo”.

Es tan bueno José que está pendiente de su novia en todo momento. Le envía flores y chocolates cada semana. La recoge de las fiestas a las que a ella le gusta ir con sus amigos a cualquier hora de la noche o de la madrugada. Vive con ella en su casa y todos los días inclusive los domingos le lleva a la cama jugo de naranja y su emparedado de pollo con bastante lechuga.

La hermosa Estela, de senos increíbles y piernas largas como las de las matadorcitas, siente que es la mujer más amada del planeta. Sin embargo, a veces, se avergüenza de su novio porque cuando pasa con él del brazo por la calle los palomillas de la cuadra murmuran: “Diosa coronada, deja ya al ‘Asusta bebes’ y ven conmigo”.

No sabe si lo ama. Algunas veces piensa que vive con él solo porque con él aprendió a ser mujer.

Estela tiene más pretendientes que años. Va cumplir 30 en diciembre. Gerentes, abogados, alcaldes quieren estar con ella e insisten porque creen que en algún momento va a dejar al feo.

El último domingo por la noche, Estela casi recibe el beso de un jefe de recursos humanos de una exitosa empresa transnacional, pero dijo “no, no”. “No puedo hacerle esto a mi novio”, y regresó corriendo a la casa de José a una hora imprevista por una calle por la cual no pasaba hace meses.

En aquella calle vio una escena alucinante. Vio a su novio besando a la cosmetóloga de la cuadra. No supo qué hacer. Se fue a la casa de sus padres.

Ese domingo, sin saber que lo había visto besando a la cosmetóloga, José fue a buscarla con un ramo de rosas rojas y juguetes para sus hermanos menores y le confesó que le había sido infiel.

Estela se quedó en la casa de su padres tres días, pero volvió a vivir con José al darse cuenta que lo amaba tanto que podía perdonarle hasta una infidelidad. Los palomillas de la cuadra no saben ¿por qué sigue con el feo?


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...

El Escorpión

El Escorpión

elescorpion@diariolaprimeraperu.com

0.57298207283