Si Mao lo ordena… ¡así debe ser!

Hace más de 40 años, el Everest (8.848 metros) había sido coronado por alpinistas británicos, suizos y estadounidenses… menos por chinos. El entonces amo y señor de China, Mao Tse-tung, entendió que eso era una ofensa al régimen comunista. Llamó al Ministro de Cultura y le ordenó que reclutara en menos de un mes a los 100 mejores alpinistas para organizar el ascenso a la mítica montaña. Se puso día, mes y año para tal efemérides: 5 de mayo de 1960.

Por Diario La Primera | 10 ago 2008 |    

Al final, de todos los alpinistas fueron elegidos dos (Wang Fu-Chou y Chu Ying-Hua) para que izaran la revolucionaria bandera roja de las cinco estrellas amarillas en el llamado Techo del Mundo, al que los tibetanos denominan “Chomolungma” (Diosa Madre la Tierra).

Hubo varias fiestas y una despedida por todo lo alto, donde la orden de Mao fue repetida hasta el cansancio: “¡No vuelvan sin coronar la cima!”.

El día fijado era, según los expertos, el peor posible: niebla, viento y nieve hacían que fuese una locura descabellada el asalto al Everest… pero, si Mao había dado un día, ¡tenía que ser esa fecha!

Además de todas esas dificultades, cuando quedaban tan sólo 200 metros para tocar el cielo, uno de los alpinistas perdió una bota… es decir, “o bajas al campo base a que te curen urgente u ¡olvídate de la pierna!”.

A pesar de saber que perdería una pierna, el valiente alpinista chino conquistó el objetivo: coronó la montaña y regresó a Pekín como Héroe Nacional.

Años después tuve la ocasión de conocerle, inmediatamente surgieron mil preguntas: el por qué esa locura de ascender al Everest en condiciones climatológicas tan adversas, por qué no esperar, por qué no regresó al campo base, por qué continuó sabiendo que perdería una pierna.

La respuesta fue sencilla: “Mao me dijo que quería que fuese en esa fecha… y debía hacerse en esa fecha”. Sonriendo le dije: “¡Hombre, pero con toda esa situación de vientos y toneladas nieve, lo podían haber discutido!”. El chino –mirándome con cara de ¡qué tipo más iluso es este periodista!– , repitió: ““Mao me dijo que quería que fuese en esa fecha… y debía hacerse en esa fecha”. Hizo una breve pausa, respiró profundo y agregó: “Nunca tuve miedo de perder la pierna… mi gran miedo era pensar que pasaría conmigo y mi familia sino cumplía con mi misión”.

Hace pocos días, el Primer Ministro chino, Wen Jiabao, usó el mismo discurso patriótico maoísta con sus atletas olímpicos, ordenándoles conseguir la mayor cantidad de medallas posibles… de oro, de plata, de bronce, de lo que sea.

Conclusión:
Después de esta historia real, ¿quién creen Uds. será el país con más medallas en estos Juegos Olímpicos?

* Director de la revista Don Balón


    Rogelio Rengel, Jr.

    Rogelio Rengel, Jr.

    Juegos Olímpicos

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