Sí hubo perdedores el 17-M

Los revocadores desarrollaron durante casi dos años un sistema de desprestigio y mentira contra la alcaldesa de Lima que les permitió aglutinar una gran cantidad de descontentos.

| 19 marzo 2013 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 950 Lecturas
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Pero al mismo tiempo generaron una respuesta en muchos sectores que sentían que había abuso y manipulación, lo que a la larga terminó volteándoles el partido. Este es más o menos el resumen apretado de lo que pasó el 17 de marzo.

Los aciertos y errores de la campaña de cada cual tienen que ver no con marketing, sino con la comprensión de este proceso.

El resultado ajustado y contradictorio refleja un comportamiento electoral que no fue anticipado por nadie. De un lado, el Sí que apuntaba a la cabeza de la gestión municipal fracasó en su propósito y levantó anticuerpos contra sus líderes, más fuertes que los que ellos trataron de inocular en contra de la alcaldesa.

Castañeda sale así casi liquidado como factor político en el país y Marco Tulio parece que va a perder mucha chamba como revocador al no haber detectado el cambio de tendencia de último momento que fue justamente el tiempo en que hizo sus peores torpezas. El Apra finalmente falló en el intento de reactivarse con la revocatoria como factor de arrastre.

De otro lado, el No, que pareció haber encontrado la varita mágica en la oferta de un gobierno municipal de ancha base, compartido por Fuerza Social, el PPC y otros sectores, que se dice fue el valor agregado para el triunfo de la alcaldesa, se encontró de pronto que había sido objeto de un voto complejo a través del cual una fracción del electorado decidió, además de salvar a la doña, cortar la cabeza de sus regidores.

De esta forma la “ancha base”, se quedó sin partido eje que responda directamente a la alcaldesa, o si se quiere la han dejado sola entre posibles futuros aliados y numerosos adversarios.

Esta configuración nadie la esperaba y menos calculó sus implicancias. A Susana ahora le están diciendo que mantenga la ficción de que sigue siendo el mismo gobierno, pero en realidad no va a tener mayor poder para dirigir lo que le queda en el Municipio.

El mensaje es más duro aún porque le quita el ímpetu ganador de las primeras horas, que era la energía de la que podía valerse para cubrir los siguientes meses.

Por eso la fórmula “Ganó Lima, no perdió nadie”, resulta bastante vacía, ya que obviamente hay tremendos perdedores como Castañeda, el APRA y hasta cierto grado el fujimorismo, pero también la izquierda moderada y la más radical que se jugaron por Susana.

Razón había cuando se dijo que la revocatoria era la caja de Pandora, de la que saldrían las plagas más indeseables. Esperemos que de una victoria con tantos claroscuros venga algo bueno. Vale siempre tener esperanzas.

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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista