Ser diferente

Es una forma de interpretar el GRAN ABSURDO al que todos los limeños en edad de votar seremos sometidos en marzo del presente año.

| 12 enero 2013 12:01 AM | Columnistas y Colaboradores | 460 Lecturas
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En un mundo globalizado, del cual no podemos evadirnos, donde los globalizadores macro y micro, van en degradé y de rey a paje, o sea los que globalizan y los globalizados, es la última forma de interacción social que el sistema ideó para mantenerse en sus tormentosas aguas de hoy en día, fabricadas por el mismo sistema y hoy soportan una de las peores crisis sistémicas y es en este contexto que el mundo de las ideas y pensamientos sobre cómo debería ser la vida de los seres humanos y cómo deben ser sus relaciones de interdependencia es que el concepto EQUIDAD SOCIAL, redistribución de riqueza, fundamentalmente orientada a servicios sociales de mayor calidad para los MENOS que les permita ponerse en el partidor con un poco más de oportunidad competitiva en la vida, camina por senderos diferentes, no son peores ni mejores, solo son diferentes. En este contexto se sitúan los seres humanos con vocación de servicio, con vocación egoísta, con vocación delictiva, con vocación parasitaria (los que sin esfuerzo pretenden obtener recursos económicos a través de las permisibilidades que este sistema les ofrece). Estamos claros también que hoy el mundo tiene mucho más pobres y miserables que hace 25 años, amén que tenemos más población. Lo que también queda claro es que en el sistema actual no caben 6,000 millones de habitantes. Está diseñado para 2,500 millones y cuando me refiero al cupo, es llevar una vida digna, con educación y cuidado de la salud de calidad, vivienda digna, posibilidad de actividades de expansión laborales, ocio y crecimiento cultural. Para PENSAR de esta forma, muy humana por cierto, es necesario hoy en día SER DIFERENTE a la mayoría de los que CORTAN EL JAMÓN, enarbolar los conceptos de la honradez en los manejos del erario público, acercar la equidad de los MÁS con respecto a los recontra satisfechos MENOS, genera urticaria en los que optaron en su vida por una acción política parasitaria. Hoy castigan a la nación, estos parásitos con 100 millones de soles que la ONPE no los tiene y que alguien los tendrá que pagar, ese alguien por cierto somos los de siempre. El gran pecado de Villarán es justamente el de SER DIFERENTE, como mujer y como político. Hasta mañana.


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Federico Battifora

Rompemuelle

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