Señor Premier

Una de las tareas más importantes que cumple en el gobierno el actual Presidente del Consejo de Ministros y que presentó al asumir el cargo como prioritaria, es el diálogo de concertación y entendimiento, sobre todo frente a los conflictos sociales, que en el Perú son principalmente socioambientales, es decir referidos al impacto social de las actividades extractivas, sobre todo mineras.

| 02 febrero 2013 12:02 AM | Columnistas y Colaboradores | 593 Lecturas
593

En el desarrollo de los diálogos se ha vuelto normal organizar las conversaciones temáticamente en diversas mesas, casi todas sobre temas urgentes y coyunturales y una de ellas, la llamada “mesa de desarrollo”, referida a cuestiones económicas y sociales permanentes, es decir que aborda ciertamente los asuntos de fondo.

En ese marco, queremos dirigirnos al Premier, para plantearle que las mesas de desarrollo incluyan el tratamiento de la posibilidad de establecer sociedades entre los inversionistas y los pobladores de la zona de influencia del respectivo proyecto que, por experiencias de muchas décadas, desconfían del efecto que pueda causar especialmente la minería.

Creemos que sociedades de ese tipo, al hacer que los habitantes compartan los beneficios empresariales, involucrarán a los habitantes como socios interesados en la realización del emprendimiento y a los empresarios en los intereses y aspiraciones de la comunidad.

Tienen además la virtud de hacer que los miembros de las comunidades se sientan dueños del negocio e interesados en su defensa y preservación, en la medida que ello significará defender los intereses de la colectividad.

Al mismo tiempo, hacer socios a los pobladores mejorará la integración entre las partes asociadas y abrirá interminables posibilidades de desarrollar más obras en conjunto.

Lo más importante del beneficio de una alianza social-empresarial es probablemente que sería clave para desterrar la posibilidad de tensiones y conflictos sociales como los que en los últimos años han golpeado al país, muchas veces con saldo luctuoso y que solo han beneficiado a quienes favorecen la discordia y la división entre peruanos.

Hay diferentes maneras de construir esas sociedades, que los economistas conocen muy bien o pueden idear o recrear. Sin embargo, no es descabellado pensar que la empresa emita acciones tipo A y B (comunes y preferenciales) de forma tal que unos accionistas dirijan la operación empresarial y otros reciban los resultados, es decir, las utilidades.

Debemos anotar que, visto el asunto desde un punto de vista puramente empresarial, la magnitud de los proyectos mineros y su rentabilidad son tan grandes –por la enorme riqueza del país-, que ameritan compartir una parte de las ganancias para hacerlos socialmente viables.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...