Sembrando vientos

En el acta suscrita el 25 pasado por el premier Jorge del Castillo y el ministro de Agricultura con CONVEAGRO y la Junta Nacional de Regantes, el gobierno prometió no legislar sobre el crucial tema del agua en tanto no se agotara la discusión correspondiente en el Congreso de la República. Pues la Comisión Agraria de éste ya había dictaminado el proyecto de ley respectivo.

Por Diario La Primera | 03 jul 2008 |    

Sin embargo, en la hemorragia de normas publicadas el 28 último, para completar la readecuación jurídica del país frente al APC-TLC con Estados Unidos, vinieron dos sorpresas: el Decreto Legislativo 1081, que creó el Sistema Nacional de Recursos Hídricos, y el Decreto Legislativo 1083, que “promueve el aprovechamiento eficiente y la conservación de los recursos hídricos”; a los que cabe añadir el 1058, relacionado con la generación de energía eléctrica.

Ninguno de ellos, como todo el paquete pro APC-TLC, fue siquiera informalmente consultado con los representantes del sector donde está el 100% de las fuentes hídricas y el 80% de los usuarios.

Por ahora no vamos a pronunciarnos sobre el contenido de estos dispositivos, primero porque resultan casi crípticos y, segundo, porque todavía es necesario establecer correlaciones con otros, para tener una visión completa del bosque, no sólo de los árboles.

En cambio, cabe reiterar que el gobierno no ha cumplido lo acordado el 25 con el agro y que ¿al mismo tiempo? ha ignorado al proyecto de ley listo para el debate por el pleno del Congreso.

Aún más, tal como el mismo 25 denunciara el presidente de la Asociación de Ganaderos Lecheros del Perú, en esa fecha el gobierno derogó una disposición que prohibía la recombinación de insumos lácteos importados y leche fresca nacional para producir otros derivados, yendo frontalmente en contra de este subsector básico para la alimentación nacional.

Si a ello se suma la virtual obsesión oficial por abrir el país a la importación indiscriminada de productos transgénicos, en contra de las precauciones mínimas que deberían adoptarse para proteger a la biodiversidad, la seguridad agroalimentaria y la salud del país; todos podemos ver que el régimen persiste en sembrar vientos para cosechar tempestades.


    Reynaldo Trinidad Ardiles

    Reynaldo Trinidad Ardiles

    Opinión

    Columnista